El mar que ruge,
iluminado un punto en su loco desorden,
por el verde relámpago violento,
me trastorna. .

El niño que habla, dulce
y tranquilo, a mi lado,
en la luz de la lámpara suave
que, en el silencio temeroso
del barco, es como una isla;
el niño que pregunta y que sonríe,
arrebatadas sus mejillas frescas,
todo cariño y paz sus ojos negros,
me serena.

¡Oh corazón pequeño y puro,
mayor que el mar, más fuerte
en tu leve latir que el mar sin fondo,
de hierro, frío, sombra y grito!
¡Oh mar, mar verdadero;
por ti es por donde voy -¡gracias, alma!-
al amor!
Niño en el mar.
Diario de un poeta recién casado.
Juan Ramón Jiménez.
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

23 mar 2011 | 05:23 PM
gia amsara
Combinacion sin igual ar y niño
Besos
Gia
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