Seis y cinco de la mañana.
Rn: (desde su cama). ¡Ama! ¡Amaaaaaa!
Miro el reloj. Diez minutos para levantarme. Los que mejor sientan para remolonear un rato. Espero, por si acaso está soñando, tengo suerte, y desaparezco de su sueño...
Rn: ¡Amaaaaa! ¡Amaaaaaa!
No sueña. Salgo como un rayo para su habitación, no vaya a ser que también se despierte Ir.
Yo: Rn., ¿qué quieres?
Rn: Ama, ¿te quedas conmigo?
Yo: Rn., sólo cinco minutos, porque es mi hora de levantarme, me tengo que ir a trabajar. Sólo cinco minutos, ¿vale?
Rn: Vale, pero túmbate.
Me tumbo a su lado, me abraza y me da un beso. Ese momento siempre es una gozada...
Ir.: ¡Aita! ¡Aitaaaaaaaa!
Ya lo dice una amiga mía, los niños madrean, y las niñas padrean...
Yo: Rn., chisssssstttttt, no hagas ruido, creo que Ir. está soñando, a ver si no se despierta.
Ir.: (Llorando) ¡Aita! ¡Aitaaaaaaaa! ¡Aiiiiiitaaaaaaaaaa!
Ah, pues no sueña...
Yo: Rn., tengo que levantarme, porque Ir. está llorando, y aita está en la cocina con la puerta cerrada y la radio, e igual no la oye. Y luego tengo que prepararme para ir al trabajo. Tú duérmete, ¿vale?
Rn.: No, no quiero dormirme. ¿Me dejas con la luz encendida?
Yo: (Resignada, cuando se le acaba el sueño, se le acaba el sueño y no hay nada que hacer, pero mientras se quede en la cama...). Vale, pero no te levantes.
Voy con Ir., pero Ro. , que también la ha oído, me releva enseguida.
En el baño. Tocan a la puerta.
Rn: Ama, quiero hacer pis.
Yo: Chissssttttt, ven, venga, entra, pero luego vuelve a la cama.
Rn: No, no quiero.
Yo: Pues túmbate un ratito en el sofá, a ver si te duermes. Como no duermas un poco más, en cuanto llegue la hora del recreo, ya vas a estar cansadísimo.
Rn: No quiero tumbarme. Me quedo en mi habitación. No hago ruido. Voy a hacer sopas de letras.
¡A las seis de la mañana! No me lo puedo creer. Pero mientras esté en silencio... Ro. continúa intentando calmar a Ir.
Sigo en el baño. Tocan a la puerta.
Rn: Ama, no encuentro "ovillo". He buscado todas las "o", pero no encuentro "ovillo".
Si es que a estas horas, buscar un ovillo en una sopa es como buscar una aguja en un pajar...
Yo: No pasa nada, Rn., busca otra, y "ovillo" lo dejas para esta tarde...
Ni dos minutos. Tocan a la puerta.
Rn: Ama, es que quiero darle un beso a aita.
Yo: Rn., no te preocupes, que aita no se va a ir sin darte un beso, pero es que sigue con Ir., que no consigue dormirse. Venga, sigue con las sopas.
Medio minuto. Tocan a la puerta.
Rn: Ama, no te vayas a trabajar sin despedirte de mí, ¿vale?.
Siete de la mañana. Dos niños continúan despiertos. Padre y madre salen a trabajar. Sin desayunar. ¡Sin mis pendientes! (*).

El lunes no podía haber empezado mejor. Eso sí, ya es primavera...
(*) Sin pendientes me siento desnuda. Cuando me doy cuenta de que me faltan, es como si me diese cuenta de que he olvidado ponerme la ropa interior...
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

23 mar 2011 | 12:32 AM
bruxana
Hola Ma.:))
Qué animación familiar de buena mañana ;)
Así da gusto madrugar. Bueno: madrugar no creo que dé gusto nunca. Pero como lo peor de madrugar es esa sensación de irse 'de puntillas', como no queriendo que el mundo en general se dé cuenta..., pues dejar al 'mundo en particular' felizmente despierto y haciendo sopas de letras tiene su encanto ;)
Uff... los pendientes. Unos 'de repuesto' suelo llevar yo en la bolsa de maquillaje... porque me pasa lo mismo. Puedo olvidarme de otras cosas: anillos, collar, salir con mocasines cuando pensaba ponerme botas, irme en chandall... porque no me da tiempo a ponerme otra cosa tras toda la mañana haciendo gestiones en la calle... Pero como me deje los pendientes... lo que dices: desnuda.
Durante unos meses he llevado dos pares. Y, ahora que caigo... !!!no llevo ninguno, que el otro día me puse los de repuesto!!! Ahora mismo voy a guardarlos de nuevo entre rimmell y perfilador...
Muchos besos, guapa:))
23 mar 2011 | 11:15 AM
elpatiodemicasa
¡Hola, Bruxana!
Pues a mí tanta animación mañanera me trastorna terriblemente. Salir de casa sin desayunar y con semejante jolgorio, hizo que el día se me hiciese muy raro y muuuuy largo. Aunque en realidad hay otras cosas que están haciendo que los días sean muy raros... pero eso es otra historia...
Yo también solía tener una cajita con pendientes de repuesto en la oficina, pero ahora hace tiempo que no la tengo. Se ve que tuve que tirar de ella en alguna ocasión, y he olvidado reponerla. A ver si me acuerdo, porque en poco tiempo ya van dos veces que he salido desnuda a la calle.
Besos...
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