Por la tarde, antes de regresar a casa. Visita de cinco minutos (a lo sumo siete) al supermercado. O compramos algo, o no cenamos. Mientras cojo los yogures, Ir. intenta cambiar el orden de almacenaje de los briks de zumo. Dado que su madre frustra su creatividad logística, llora desconsoladamente. Parada en frutería. Al lado, pescadería.
Pescadera: ¿Qué te pasa, cariño? ¿Por qué lloras? ¿Qué te han hecho? ¿Te han pegao, eh, te han pegao?
Me acerco a la caja. Ir. se ha quitado los zapatos. Mi vecina del quinto está a punto de pagar su compra.
Vecina del 5º: ¡Ahí va! ¡Pero si te has quitado los zapatitos! ¡No pierdas el zapatito, eh, laztana! ¡No pierdas el zapatito, eh, que vale mucho dinero!
Rn. se empeña en sacar él solito toda la compra del cesto, e ir colocándola sobre la cinta transportadora. Mientras tanto, yo voy introduciendo los productos ya escaneados en la bolsa.
Yo: Gracias, Rn., estás ayudando mucho.
Cajera: Síiiiii.... Es que es un chico muy grande. Los grandes ayudan, ¿verdad?. Los pequeños solo lloran.
¿Estamos tontas? ¿O es que estamos tontas?
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

28 jul 2010 | 01:32 AM
bruxana
Ja, ja, ja...
Hola Ma.:))
Santa paciencia..., muy santa y mucha. Y no con tus peques, precisamente...
;)
Muchos besos, guapa:))
29 jul 2010 | 02:25 PM
elpatiodemicasa
Hola, Bruxana
No, no, no precisamente con los peques. ¡¡¡ Si son los peques los que tienen que tener santa paciencia con las estupideces que les decimos a veces !!!. Me da a mí la sensación que la mayor parte de las personas cuando hablan con los niños no piensan. Es algo parecido a cuando hablan con los animales. De hecho, el tono que se suele utilizar es el mismo para dirigirse a un perro o a un gato, que a un niño, y creo que, en el fondo, es porque se tiende a considerarles inferiores. Es que se escucha cada cosa, que a veces no es de extrañar que a los niños se les quede la cara que se les queda. Jiji, ahora acabo de recordar un caso. Hace unos días, nos encontramos con una antigua vecina, a la que hacía mucho tiempo que no veíamos (de hecho Rn. ni la recordaba), que tiene un hijo algo mas pequeño que Rn.:
- "Rn., ¡qué bien de vacaciones, eh! ¡Tienes muchas, eh! ¿No me das a mí unas pocas? ¿No, no me das a mí unas pocas? Tu vas a mi trabajo, y me das unas pocas de tus vacaciones, ¿vale?..."
Rn. se la quedó mirando fijamente, sin contestar, y es raro, porque no se suele cortar. No consiguió sacarle ni media palabra. Y en cuanto nos despedimos de ella, me dijo: "Ama, ¿quién era esa chica? ¡Menudas tonterías decía...!".
Besos.
29 jul 2010 | 03:06 PM
Lidia Cervantes
Ja ja ja ja ja ja... Upssss... perdón.
Rn, sigue siendo mi héroe. Que bueno que es.
Un beso y felices vacaciones para tod@s.
30 jul 2010 | 01:57 PM
elpatiodemicasa
Hola, Lidia.
También es mi heroe.
Felices vacaciones también a tí...
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