Para esos momentos que pueden ser tediosos tanto para Rn., como para Ro. o para mí, como es un viaje largo, la sala de espera de su pediatra, o esperar a que llegue el tren, solemos recurrir a cosas sencillas de toda la vida: leer cuentos, cantar canciones, decir trabalenguas o retahílas, jugar a poner caras raras, a mirarnos fíjamente y ver quién aguanta más sin reirse, a piedra, papel y tijera. Ayer me acordé de otro juego que me encantaba de pequeña. Ro. y yo intentamos explicarle a Rn. como se juega, y resulta que fuimos incapaces ¡¡¡ Se nos había olvidado por completo !!!  Y anda que no jugué yo a esto de niña ni nada. Así que he encontrado este par de videos, a ver si saco algo en claro.

El niño del segundo vídeo es acojonante.....