Lecciones de cocina
Ensalada dulce de espinacas
Espinacas
Corazones de alcachofas
Higos bien maduritos
Un yogur de soja natural
Pimienta negra molida
Sal de hierbas
Vinagre de Módena
Se lavan y se trocean bien las espinacas. Se parten los corazones de alcachofas en varios trozos. Se vacían los higos desechando la piel. Se mezcla el yogur de soja, con la sal, la pimienta y el vinagre, y se añade la salsa resultante al resto de los ingredientes.
Las cantidades de cada uno de los ingredientes según el gusto de cada cual. En la cocina, como en casi todo, no me gustan las reglas rígidas.
Sé que nunca me ganaré la vida como cocinera, ni como redactora de recetas de cocina, pero ¡qué buena estaba mi ensalada!. Para estos días de calor asfixiante que estamos teniendo, lo mejor...
El domingo, Rn. madrugó mucho, demasiado. Para evitar que se revolucionase el resto de la familia desde tan temprano, me levanté con él, desayunamos, y para aprovechar tan intempestivas horas en algo útil, nos pusimos a hacer la comida. Rn., de rodillas en una banqueta arrimada a la encimera, colaboraba conmigo.
Yo: Mira, Rn., primero tenemos que echar un poco de aceite en la cazuela.
Rn.: Ama, pero espera, espera.... ¿Es aceite de oliva virgen extra?
Yo: ¿¡Eh!? Ssssí, sí, es de oliva virgen extra, sí. Aquí lo pone, en la etiqueta. Aceite de oliva virgen extra.
Rn.: Ah. ¿Y ha salido de las aceitunas, no?
Yo: Sí, sí, claro, de las aceitunas. Mira, ahora vamos a pelar todos estos ajos. Cuando están así todos juntos todavía, se llama cabeza de ajos, y cuando los separamos, se llaman dientes de ajo.
Rn.: ¿Por qué?
Yo: Ehhhhh... pues no lo sé. Supongo que porque... parecen colmillos. Mira.
Coloqué dos dientes de ajo sobre mis colmillos, Rn. me imitó, y así estuvimos riéndonos durante un rato.
Yo: Bueno, ahora vamos a pelarlos. Y cuando pelas ajos, luego las manos te huelen un poco mal. Bueno, no mal, te huelen a ajo, pero no suele gustar mucho que las manos huelan a ajo.
Rn.: Si, ama, pero espera, espera.... Antes de pelar los ajos, tienes que darles unos golpes, así, muy fuerte, muy fuerte, porque si no les das unos golpes no se pelan muy bien, y si les das unos golpes, ¡ pues se pelan muy fácil ¡.
Yo: Ahhhhh....
La verdad, a veces no sé quién enseña a quién... Me parece que, al menos en el tema culinario, para cuando yo voy, Rn. y las enseñanzas de aitite Arguiñano ya han vuelto.
Cocinamos una porrusalda buenísima. Pero al final, acabamos comiendo fuera de casa. Qué cosas...
Buen día.




mixcelaneas dijo
Qué ayudante!!!
Recuerdo esa foto que publicaste hace un tiempito... con su delantal y su gorro de cocinero. Será chef????? ;-)
Besosss.
8 Octubre 2009 | 07:00 AM