Miniconversaciones casisemánticas
Misa seguida de comida familiar. Tíos, primos, esposas y esposos, hijos de primos, cuñadas de primos, el tío cura, y dios, que como está en todas partes se ha quedado en la iglesia pero también ha venido a comer. Como unas sesenta personas. Murmullo ensordecedor en el restaurante. Rn. devora ávidamente su plato de macarrones con tomate, (a los pobres niños les han servido la comida casi a las cuatro de la tarde), y observo que la enorme pantalla de televisión que tiene a su derecha, muy por encima de la altura de su cabeza, le tiene abducido. Me extraña, porque no está acostumbrado a ver la televisión, y porque es imposible escuchar el sonido de lo que sea que esté emitiendo. Me levanto y me acerco hasta la zona donde están los niños.
Yo: Hola, Rn., ¿qué tal están tus macarrones?
Rn.: Buenísimos. ¡Bueníiiiisimos! Pero ama, no me quiero comer el chorizo.
Yo: Bueno, no pasa nada. No lo comas. Pero Rn., ¿qué haces viendo la tele? Si no se escucha nada...
Rn.: Ama, no la estoy viendo. La estoy mirando.
A veces me deja de piedra...
Buen miércoles.




bruxana dijo
Ja, ja, ja...
Hola Ma.:))
Aunque sea todo un "hombre de 5 años"... está claro que la lógica de tu Rn. no ha menguado...
;)
Y es que lo que no es igual no es lo mismo....por mucho que algunos necios lleguen a confundir valor y precio (que dijo Machado. Lo último, digo. Y, no, lo de necio no va para la amatxu de Rn.... que igual no es afortunada la frase de Machado...)
;)
Un saco de besos :))
3 Octubre 2009 | 12:01 AM