Juan Oveja también quiere tener una persona
" Ni hablar. Tú no tendrás una persona", dice papá Oveja durante la comida del mediodía. "Ya te lo hemos dicho mil veces. Vale ya. Punto".
"¡En mi clase todos tienen una!", dice enfadado Juan Oveja. "¡Todos! ¡Nunca me permitís nada!".
"No se habla con la boca llena", dice mamá Oveja muy suavemente. "Tú sabes que a papá y a mí no nos parece nada bien tener personas como mascotas. ¡Eso es una crueldad!".
Así comienza "Juan Oveja también quiere tener una persona", un precioso álbum ilustrado cuya lectura ha conseguido absorberme...

A la mayor parte de las personas nos cuesta meternos en los zapatos de otras personas. Cuando los zapatos son de niño, aún suele costar más. Aprietan. Pero meterse en la piel de un animal aún tiene un poquito más de complicación. En "Juan Oveja..." se han cambiado las tornas, y son los animales quienes adoptan a personas como mascotas. Juan Oveja consigue que le regalen una persona. Y....
Además de tener unas ilustraciones preciosas, el texto puede tener varias lecturas (*), y desde luego, lleva a reflexionar, tanto si se convive con animales como si no, tanto si se tienen niños como si no (**).
Dejo aquí algunas frases:
"Es que no está nada bien para una persona, cariño", dice mamá. "Siempre enjaulada".
"Clara Ternera ha traído una jaula con una persona negra auténtica y Angel Cerdo tiene una china y José Perro incluso un verdadero esquimal".
"¡También querrá correr un poco!", dice mamá Oveja. "¿Para qué te hemos comprado la correa?".
"Juegan a que sus personas recojan los palos que les tiran y salten por encima de una rama. Si no obedecen, no les premian con algo rico".
Aún no se lo he leído a Rn. Egoísta de mí, he preferido disfrutarlo primero a solas. Os lo recomiendo. Leed, mirad, disfrutad, reflexionad, solos o en compañía, y sacad vuestras propias conclusiones.
Juan Oveja también quiere tener una persona
Loguez ediciones
Buen martes...
(*) Ahora que lo pienso, esto es una perogrullada, porque todos los textos tienen tantas lecturas como ojos los recorran...
(**) Osea, que no es sólo para niños, vaya. O sí, para ese niño que (a veces) tan bien tenemos guardado...
