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La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

19 Mayo 2009

Comunión (la crónica)

 

Llegamos a la iglesia con el tiempo justo, en el mismo instante en que da comienzo la ceremonia. Una señora está informando de que no se pueden hacer fotografías. Entre todos los padres han pagado un fotógrafo profesional, y el resto de personas no podremos hacer fotos hasta que salgamos de la iglesia. Rn. escucha con atención.

Rn.:   Ama, ¿esa señora es el cura?

Yo:   No, cariño, el cura vendrá ahora.

Cuando el cura hace su aparición Rn. me pide que le coja en brazos, porque desde donde estamos situados no consigue ver nada. Siente una curiosidad tremenda. No sabe lo que es un cura. En realidad, hasta el momento sólo ha estado en otra iglesia una vez, en la boda de un amigo, y sólo tenía diez meses, así que no lo recuerda. Le escucha atentamente, y sólo consiente bajar al suelo cuando hablan los niños. Cuando el cura vuelve a tomar la palabra, vuelve a pedirme que le alce...

La cosa comienza, y se perciben varios flases de una cámara fotográfica que no es la del profesional contratado. El cura, sin levantar la vista de lo que está leyendo, y sin cambiar su tono de voz, dice "El payaso que está haciendo fotos que se guarde la camarita". Me quedo estupefacta. Las faltas de respeto siempre me dejan planchada. Después Ro. me cuenta que la persona que hacía fotos era una chica que había entrado tarde y no había escuchado a la señora las indicaciones sobre la prohibición de fotografiar la ceremonia. Además, no iba vestida de payaso. Allí había muchos disfraces, muchos, incluido el de cura, pero lamentablemente no había ninguno de payaso. Una pena, hubiese sido divertido...

Por otra parte, no deja de sorprenderme ese afán de la iglesia por inculcar el sentimiento de culpa en las personas. Cuando ese afán salpica a los niños, me resulta detestable, pero claro, es difícil que un adulto tenga una existencia culpable, que sienta que debe purgar sus "pecados", si de niño no se le ha hecho sentir culpable hasta de respirar... Los niños arrancan la ceremonia pidiendo perdón a dios:

  • - Señor, te pedimos perdón porque muchas veces nos portamos mal y no obedecemos a nuestros padres y a nuestros profesores.

"¡Seeeeñor! Los padres, y los profesores, y seguro que también los curas,  tampoco obedecemos, y también nos portamos mal. Por eso nos castigamos con multas, o con temporadas  en la cárcel..."

  • - Señor, te pedimos perdón porque a veces no compartimos nuestras cosas ni nuestro tiempo.

" Claro, los adultos lo compartimos todo. Aparece un desconocido, aceptamos que tiene que ser nuestro amigo porque sí, y le prestamos nuestro coche, nuestro móvil, el reloj... Y el tiempo ¡cómo lo compartimos, sobre todo con nuestros hijos! Siempre que nos piden tiempo, se lo damos, sin poner pegas..."  Pinchazo de culpabilidad, por la parte que me toca. Quizá yo también deba pedir perdón, pero no a dios, sino a mis hijos..."Rn., Ir., os pido perdón por no compartir con vosotros algunas de mis cosas, mis libros, mis collares, mi ropa, el contenido de mi bolso, y por no compartir mi tiempo, sobre todo por no compartir más tiempo..."

  • - Señor, te pedimos perdón por todos los días que no rezamos.

"¡Acabáramos! Ahí es dónde había que llegar. La verdad, no creo que eso a dios le importe mucho. Debe estar aburrido ya de escuchar las mismas cantinelas. Si por lo menos se inventasen oraciones más divertidas, con rimas, o con trabalenguas... Sí, seguro que eso le gustaba más, y a los niños también..."

La iglesia se ha modernizado un poco. Las nuevas tecnologías se abren paso. Cuando yo era niña, nos ponían diapositivas, ahora, pantallazos de ordenador. En una enorme pantalla, van pasando bonitas fotos  con "mensaje", muy familiares, padres y madres sonrientes abrazando a sus hijos, grupos de personas de gran diversidad, en actitudes amistosas. El cura explica cada una de las fotos y cada uno de los mensajes. Uno de ellos llama mi atención. Cristo dice:  "Sólo podéis ser mis amigos si hacéis lo que yo os...". No consigo leer la última palabra. Está en un color distinto a las demás, y cómo no veo de lejos, no consigo distinguirla. Me imagino que pone algo así como "lo que yo os he enseñado", y me parece increíble que se transmita a los niños que la amistad se puede supeditar a la frase "si no hacéis lo que yo os", y más increíble aún que los padres no parezcan cuestionarse tal afirmación. ¿O quizá sí se la cuestionan? Por fin el cura satisface mi curiosidad, y me saca de mi error, repitiendo en voz alta el mensajillo:  "Sólo podéis ser mis amigos si hacéis lo que yo os mando". Y repite "Lo que yo os mando".   Mi cabeza se gira hacia la izquierda como si se me hubiese roto un muelle, buscando la mirada de Ro.  El también ha buscado mi mirada y me sonríe. "¡Jesús! ¿De verdad dijiste eso alguna vez? ¿¡Lo que yo os mando!?". Mi percepción del mensaje ha cambiado, ya no me parece increíble, sino repugnante.

Cuando asisto a una misa, siempre temo el momento de dar la paz. Quizá yo sea un poco insociable, pero no me gusta tener que apretar la mano de una persona a la que no conozco de nada porque lo "manda" un cura. Si no lo hago en un ascensor, en el metro, o en una zapatería, no veo por qué debo hacerlo en una iglesia. Pero el colmo de los colmos para mí llega cuando el cura dice que nos agarremos de las manos, como si fuésemos a jugar al corro de las patatas, y cantemos todos juntos. En un gesto totalmente infantil, cojo a Ir. en brazos y la utilizo como escudo. Con las dos manos ocupadas en sujetarla a ella, no tengo que dar la mano a nadie. Supongo que soy un poco brusca, porque la señora de mi izquierda me mira extrañada, y después mira al señor que está a mi derecha, al lado de Rn., como calculando la distancia que les separa, y desiste. Demasiado lejos. La señora necesita dar su mano a alguien, no le importa a quién, necesita obedecer ("si no hacéis lo que yo os mando"... "si no hacéis lo que yo os mando") y yo rechazo el contacto corporal con una desconocida con quién no voy a compartir ni dos frases ¿o quizá lo que rechazo es la imposición? ¿la hipocresía? ("señora, la paz sea con usted, dentro de cinco minutos la perderé de vista y no volveré a saber de usted ni usted de mí, y a ambas nos importará un pimiento si la otra vive en paz o no, pero en este momento la paz sea con usted... si no hacéis lo que yo os mando... démonos nuestras sudorosas, o frías, o ardientes manos, y cantemos juntas... si no hacéis lo que yo os mando...cante señora y arrepiéntase de haberse quedado con el cambio de más que por equivocación le dio la cajera del super... démonos la mano y yo me arrepentiré de haber criticado la falda que ayer llevaba mi compañera... cantemos... si no hacéis lo que yo os mando...")

Para cuando la cosa acaba,  yo ya he salido de la iglesia. Ir. ha comenzado a impacientarse, a chillar y a querer gatear, y recuerdo que el cura ha dicho que si los niños pequeños "molestan", les saquemos a la calle ("si no hacéis lo que yo os mando..."). No me apetece que me llame payaso (yo no he ido disfrazada, al menos, no más de lo habitual), y sobre todo, no me apetece tener un montón de miradas fijas en mí. Nunca me ha gustado ser el centro de atención. Desde el exterior, aún escucho al cura ¡Hay megafonía externa!. La iglesia está situada en los bajos de un edificio de viviendas. "Pobres vecinos"...

Tags: mis rabietas

servido por elpatiodemicasa 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Lidia Cervantes

Lidia Cervantes dijo

Ayyyyy... Mi querida Rousss.... Me temos que no eres apta para estos menesteres... Hay quien sí, y hay quien no. Y sencillamente tú no.... ¡¿Qué por qué?!... Pues porque piensas hija mía, porque piensas. Y lo que es peor, sobre todo para curas totalitarios como parecía ser este, porque haces y te haces preguntas.... ummmmm... ¡¡Va de retro Satanás!!

Me ha encantado todo lo que dices y la lucidez, sencillez y claridad con que lo dices. Debe ser por eso que soy adicta a tus posts, aunque comente poco, te leo mucho.

Un besote, madraza coherente.

19 Mayo 2009 | 01:16 PM

Io

Io dijo

¡¡¡Pero qué horrorrrrrrrrr!!

Había oído hablar de la imposición del fotógrafo en las ceremonias religiosas, pero... payaso? El cura amonestando e insultando a uno de sus "feligreses"? A uno de sus, en palabras de Jesucristo, hermanos???

Que los niños molestos salgan fuera? Dónde quedó el "Dejad que los niños vengan a mí...? Y este tipo representa a Dios???

Siempre he rechazado la intrusión de "mediadores" entre mis creencias, que no tienen que ver con ningún dogma, y yo. Pero en este caso me sorprende además que la concurrencia no se plantara y se saliera de la iglesia.

La crónica te ha quedado de Pulitzer. Al pobre Rn, ahora que ya sabe lo que es un cura y una comunión, le habrán quedado pocas ganas de apuntarse.

Enhorabuena por haber superado la prueba con tanto estoicismo!

Un besazo!

19 Mayo 2009 | 11:15 PM

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Desde luego hay muchos curas que espantan al rebaño. Y luego quieren que nos acerquemos a la iglesia. A nadie le apetece ir a un sitio en el que lo único que hacen es regañarte por todo.

Besos

20 Mayo 2009 | 01:30 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Ma.:))
A mì el cura me dice eso (a mí, que llevo encima la cámara tantas veces como el sostén... que, sí, no me pongo siempre), y automáticamente empiezo a grabarle. Es más, combino fotos al cura con grabación. A ver si tiene lo que se supone debe tener (autoridad, digo) para echarme...
A la boda de mi hermano fueron 3 fotógrafos oficiales. Bien: las mejores fotos las hice yo. Claro que me dijeron que "en la Iglesia, solo el fotógrafo oficial", pero de la Iglesia tengo carrete y medio. Que me enseñen el contrato de exclusividad firmado entre el fotógrafo y los novios, y, entonces, hablamos.
En el único sitio donde no hago fotos es en los museos, por el tema de que sé que los flashes dañan las obras. En el unico. Bueno, ni frente a comisarias, cuarteles y demás, por el tema de la seguridad. Pero hasta ahí: las Iglesias católicas las restaura/mantiene Patrimonio (poniendo el dinero la Obra Social de las Cajas, es obligación y desgrava). Y un tipo disfrazado de señorita (cómo me acuerdo de los "Gomaespuma" y su gitanillo-marioneta que llamaba "señorita" al cura por las faldas) no me iba a llamar payasa. Igual otra cosa, sí, pero eso no. Ojalá lo fuese, que me parece un arte muy digno.
;)
En lo de compartir... leyéndote acabo de comprender que lo de mi excesiva falta de egoismo (me remito a mi post del lunes pasado, y su secuela, "V3" y "V3. segunda parte). Mecachis: se vé que lo del martiriólogo me dejó el puntito gore y sadomaso (es que las descripciones de cómo a santa Lucía le sacaron los ojos, a santa Bárbara -creo- le cortaron los pechos y se los pusieron en una bandeja, ó lo de las flechitas de san Sebastián... pues eso, gore), y todo lo demás, el poso de culpabilidad judeo-cristiana de las narices. Y, claro, así me pasa: que voy prestando las cosas, en plan "compartirlo todo" y se vé que los demás no, no han tenido tan agradables lecturas en su tierna infancia. P'a mí que eran más de Bambi y tal...
;)
(Uy, no, que a Bambi le matan la madre y el cuento se pone feo...)

Llevo siglos sin ir a misa. Miento: hasta mediados de noviembre llevaba siglos sin ir a misa. La primera y última (de regreso) fue el funeral de mi padre. Observaciones curiosas: me sé la misa entera. Explico: sé cuando hay que levantarse, me sé las oraciones, los cánticos y tal. No sé..., bueno, sí sé: también me sé "La casa de Bernarda Alba" y hace como 25 años que me la aprendí... Puñetera memoria. Pero lo curioso no es eso: es que gente que, supuestamente, va a diario... no se la saben. ¿Será que van en cuerpo pero no en espíritu? Misterios.
El cura del funeral de mi padre, por cierto, muy majete. Igual es que como fue en una iglesia en Vallecas, y que, como él mismo dijo, "aqúí para lo que no hay hueco es para funerales: tenemos todos los dias cogidos, que la gente es muy mayor", pues le hizo ilusión que fuéramos tan jóvenes. No sé. Pero supongo que el hecho de que un cura sea simpático y tenga claro qué cosas son importantes (no rogó por la paz de los pueblos, la familia como institución, el Papa y cosas así, sino para que la gente del barrio consiguiera trabajo, se acabase la crisis, se evitasen los embargos..., ya digo, Vallecas) influirá en que la gente vaya ó huya de las iglesias.
Y me temo que la de la Comunión que describes es de las de huir.

Ah: tampoco yo sé que hacer en eso de "dar la paz". Yo la paz ya la doy a diario, teniendo un comportamiento que ya quisieran muchos de misa diaria. Y, no, tampoco me veo besando a señoras desconocidas por el simple hecho de compartir banco en la Iglesia. Ni pienso cogerme de las manos de nadie... sin que eso suponga ir a bailar una sardana ó sin que haya cámaras de televisión. Hombre, si se va a actuar !!!qué menos que dejar testimonio gráfico!!!
;)

En fin: veo que te encantó la experiencia...

Besos, guapa:))

23 Mayo 2009 | 10:56 PM

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Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

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