Comunión
Este próximo domingo la mayor de nuestras sobrinas hará su primera comunión.
En nuestro pueblo, todos los niños que hacen la comunión la hicieron el primer domingo de mayo. Rn. estaba jugando en el parque con un amigo, cuando se fijó en que una niña, vestida con el típico vestido largo, blanco, con lorzas, con cara de estar muy aburrida y aún más agobiada, mordisqueaba un huevo kínder.
Rn: Ux., mira, mira esa niña, ¡qué fea!
Ux: Sí, que fea...
Al cabo de un rato, volvieron a fijarse en ella.
Rn: Mira, mira ¡qué fea!
La niña les miró tristemente. Se había dado perfecta cuenta de que hablaban de ella. Después, oí comentar a su madre que estaba deseando quitarse el vestido. Me dio un poco de lástima, quizá porque en el fondo me identifiqué con ella. Obviamente, se notaba que no había disfrutado para nada de ese vestido que se supone tan especial y tan deseado...
Al cabo de un rato, por el parque pasó un niño, vestido no ya de marinero, sino de almirante, o general, o coronel, o algo así. Llevaba un traje azul marino con muchos colgajos, y la típica gorra de plato. Enseguida consiguió la atención de Rn. y su amigo, y de todas las personas que estábamos allí, todo hay que decirlo.... Ese niño, atravesando la plaza con todo el séquito de sus familiares detrás, con la gorra puesta a las siete de la tarde, obviamente sí estaba disfrutando...
Por la noche, ya en casa...
Rn.: Ama, en la plaza había una niña que se estaba casando.
Yo: No se estaba casando, Rn. Había hecho la comunión.
Rn: ¡Sí, si se estaba casando! Que había también un niño que se estaba casandoooo.
Yo: No, Rn. Habían hecho la comunión. Tu prima Ma. también va a hacer la comunión, y también se va a poner un vestido de esos...
Rn: ¡Bah, qué fea! Pues yo no quiero hacer la comunión...
Rn. no sabe lo que es hacer la comunión, pero como no insistió en el tema, me ahorré la explicación. Ya llegará... Pero hace pocos días volvió a la carga.
Rn: Ama, el otro día, en la plaza ¿te acuerdas que había un niño que hacía la comunión, y que se había disfrazado de policía?
Yo: Sí, me acuerdo. Pero no iba disfrazado de policía. Iba vestido de marinero, o algo así...
Me miró con cara de extrañeza.
Rn: No, era de policía. Los que van en barcos no van vestidos como los polis...
Yo: No, cariño, era de jefe de marineros o algo así. Pero sí, tienes razón, iba como disfrazado...
Rn.: Ama, yo también quiero hacer la comunión.
Yo: ¿¡¡¡ Quieres hacer la comunión !!!?
Rn: Sí, pero no de poli ¡eh!. Yo quiero hacer la comunión pero vestido de Peter Pan.
La verdad, no tengo ningún interés en que mis hijos hagan la comunión. Pero reconozco que he disfrutado un montón imaginando a Rn. entrando en la iglesia. Un montón de niños elegantemente vestidos, unos con atuendos normales y otros disfrazados de marineros y princesas, y él allí, luciendo orgulloso su disfraz de Peter Pan. Y cuando me he imaginado a Ir., entre tanta princesa, y ella vestida de hada, o de bruja, o de mariquita, o mejor, mejor... de Spiderman, he tenido que reprimir las carcajadas.
Y después del rato jocoso, he pensado que en realidad no es ninguna tontería. Vestirse de algo parecido a un pastel de merengue, o de marinero, almirante o lo que sea, no deja de ser un disfraz. Entonces, ¿me pondría la iglesia alguna pega si mis hijos decidiesen disfrazarse de cocineros, fontaneros, dragqueens o vampiros para tomar por primera vez el cuerpo de cristo?. No sé si la biblia dice algo al respecto...








lebiram dijo
Hola guapa.
Mi hijo la tomará el año que viene.
A él si que le gustan los trajes de almirantes, así que tengo un año para convencerlo.
Espero que con un año más vea que la importancia no está en la ropa, ni en la celebración ni en los regalos... y que este día especial perderá color a medida que otros días especiales vayan apareciendo en su vida.
Peter Pan es buena elección :)
besos grandes.
12 Mayo 2009 | 01:35 PM