El hombrecillo de papel
Como últimamente ando por la vida como un pollo sin cabeza, este año olvidé que se acercaba el día del Libro. No suelo ser de celebrar los "días de", pero en éste me suele gustar aprovechar para regalar un libro a Ro., y un cuento a Rn. Este año no ha tocado. Pero casualidades de la vida, mi madre apareció ayer a la tarde con un cuento, que había visto en el rastro de Emaus, y le había llamado la atención. Se titula "El hombrecillo de papel", y está escrito por un tal Fernando Alonso (no, ese no...), en 1979. A Rn. le ha gustado mucho. A mí me ha parecido muy tierno, y con muchas posibilidades de futuras conversaciones con Rn., porque, además, las ilustraciones son geniales y tienen muchos detalles para comentar... Supongo que al ser tan antiguo no será fácil encontrarlo, y dado que no tengo tiempo para compartir un café (ni siquiera virtual), pues comparto el cuento, que no es lo mismo pero es igual...
"Era una mañana de primavera y una niña jugaba en su cuarto. Jugó con un tren, con una pelota y con un rompecabezas.
Pero pronto se aburría de todo.
Luego empezó a jugar con un periódico. Hizo un sombrero de papel y se lo puso en la cabeza. Después, hizo un barco y lo puso en la pecera.
La niña se cansó también de jugar con el sombrero y con el barco. Entonces hizo un hombrecillo de papel de periódico. Y estuvo toda la mañana jugando con él.

Por la tarde la niña bajó al parque para jugar con sus amigos. Iba con ella el hombrecillo de papel.
Al hombrecillo de papel le gustaron mucho los juegos de los niños. Y los niños estaban muy contentos con aquel amigo tan raro que ahora tenían.
Por fin todos se sentaron a descansar. El hombrecillo de papel de periódico era muy feliz y quería que los niños estuvieran contentos.
Por eso comenzó a contarles las historias que sabía. Pero sus historias eran historias de guerras, catástrofes, de miserias...

Y los niños al oír aquellas historias, se quedaron muy tristes. Algunos se echaron a llorar.
Entonces el hombrecillo de papel de periódico pensó: "Lo que yo sé no es bueno, porque hace llorar a los niños".
Y echó a andar, solo, por las calles. Iba muy triste, porque no sabía hacer reír a los niños. De pronto, vio una lavandería. El hombrecillo de papel dio un salto de alegría y, con paso decidido, entró. "Aquí podrán borrarme todas las cosas que llevo escritas; todo lo que hace llorar a los niños", pensaba.

Cuando salió... ¡ Nadie le habría reconocido! Estaba blanco como la nieve, planchado y almidonado.
Dando alegres saltos, se fue hacia el parque. Los niños le rodearon, muy contentos, y jugaron al corro a su alrededor. El hombrecillo de papel sonreía satisfecho. Pero, cuando quiso hablar...
¡ De su boca no salía ni una palabra! Se sintió vacío por dentro y por fuera.
Y, muy triste, volvió a marcharse. Caminó por todas las calles de la ciudad y salió al campo. Entonces, de pronto, se sintió feliz.
Su corazón de papel daba saltos en su pecho. Y el hombrecillo sonreía, pensaba que tenía un pájaro guardado en el bolsillo.
Y comenzó a empaparse de todos los colores que veía en los campos: del rojo, amarillo y rosa de las flores; del verde tibio de la hierba; del azul del agua y del cielo y del aire... Luego se fue llenando de palabras nuevas y hermosas.

Y cuando estuvo lleno de color y de palabras nuevas y hermosas, volvió junto a los niños. Mientras descansaban de sus juegos y sus risas, el hombrecillo les habló.
Les habló de todas las personas que trabajan por los demás; para que nuestra vida sea mejor, más justa, más libre y hermosa.
Sobre el parque y sobre los ojos de los niños cayeron estas palabras como una lluvia fresca.
La voz del hombrecillo de papel se hizo muy suave cuando habló de las flores... Y de los pájaros del aire... Y de los peces del río y del mar...
Los ojos de los niños y del hombrecillo de papel se llenaron de sonrisa.
Y cantaron y bailaron cogidos de las manos.

Y todos los días a partir de aquella tarde, el hombrecillo de papel hacía llover sobre la ciudad un mundo de color y de alegría."

Buen fin de semana. Tras dos días de calor, por lo visto esta tarde vuelven la lluvia y el frío...




bruxana dijo
Hola Ma.:))
Pues precioso cuento: para que luego digan que los cuentos infantiles son ó ñoños ó demasiado truculentos (modelo Caperucita y tal...;)
Y ya aprovecho la visita: estás nominada
http://bruxana.espacioblog.com/post/2009/04/25/meme-premio-blog-a...
Un beso grande (por aquí vuelve el frío, aggg...)
:))
26 Abril 2009 | 12:10 AM