Ne. es  una de las cuidadoras de la guardería de Ir. Es una mujer madura, aunque de aspecto muy juvenil, que habla con auténtica pasión de su trabajo con los niños. Se nota que le gustan, que se preocupa por ellos, que les quiere... Be., en cambio, es muy joven, pero igual de entusiasta.  Se nota que también le encantan los niños, y que disfruta trabajando con ellos. La conocí en carnaval, cuando sustituía a Ne. debido a que ella estaba de baja por  haber contraído paperas. Sí, ella, que me aseguró en varias ocasiones que, en treinta años de trabajo con peques, no había visto ni un solo caso de paperas, fue a la única persona a la que Ir. contagió. Y lo que más le preocupaba, según me comentó cuando volvió al trabajo,  era que fuese ella, y no Ir., quien hubiese podido contagiar a algún niño más, ya que se pasa el día dándoles besos.  Afortunadamente, no se dieron  más casos...

Esta mañana he llamado a la guardería porque estaba un poco preocupada. Anoche Ir. lloró como no lo había hecho nunca. Ni siquiera cuando, con un mes, comenzaron los  cólicos, había llorado con tanto desconsuelo.  Esta noche, además, ha dormido solamente seis horas, y aunque ningún síntoma hacía pensar que pudiese sentirse mal, tenía la sospecha de que quizá estuviese incubando algo. Al preguntar por Ne., en la guardería me han dicho que volvía a estar de baja, por lo visto por una operación bastante seria, y que volvía a sustituirla Be., así que me han pasado con ella.

Yo:   Hola, Be. Soy Ma., la amatxu de Ir. Sólo llamaba para ver qué tal está, cómo la veis... Es que ayer a la noche pasó un rato muy malo, y ha dormido muy pocas horas. Quizá sea algún diente (hoy cumple diez meses y aún no asoma ni uno), pero estoy un poco expectante por si anda incubando algo...

Be.:   ¡Uy, pues está fenomenal!  ¡No tiene pinta de sentirse mal, para nada! ¿¡Ha dormido poco!?  ¡Pues está la mar de despierta!. No para de gatear. Se lo está pasando en grande. No para de reírse y de jugar. Es una pocholada de niña, la verdad. Come fenomenal, está siempre muy risueña, y se entretiene muchísimo jugando. ¡Juega mucho! Y ahora que se mueve, se la ve  super contenta. No para.  ¡Es una niña feliz!

Es una niña feliz... No se imagina Be. lo feliz que me ha dejado a mí. Feliz porque no me ha dicho eso tan manido de "es una niña muy buena". No. Es una niña feliz. Y eso es lo único que yo quiero. ¿Buenos? ¿Guapos? ¿Listos?. Bueno... eso no importa demasiado. Lo que yo quiero es que mis hijos sean felices. ¿Siempre contentos?. No. Felices.

 

 

Â