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La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

24 Marzo 2009

¿Comes tele?

 

Rn.  come bastante bien. Como todos los niños (y adultos) prefiere unos platos a otros, pero en general come de todo, variada y bastante equilibradamente, y siempre prueba cualquier alimento antes de asegurar si le gusta o no le gusta. De hecho, come cosas que no suelen formar parte de la dieta habitual de todos los niños:  aguacates, rabanitos, soja, semillas de sésamo, polen, muesli, queso cuanto más fuerte mejor, ajo, cebolla, papayas, frambuesas, pan de centeno, miel... en fin, que se atreve con todo. Eso sí, a veces los desayunos, las comidas o las cenas, pueden llegar a hacerse más largos que la cuaresma. La verdad es que la  cena es ese momento del día en que estamos toda la familia junta, ya que incluso desde que Rn. era un bebé, siempre estaba en la cocina mientras Ro. y yo nos sentábamos a la mesa. Obviamente, él no comía con nosotros, pero nos observaba sentado en su hamaca. Hoy, la hamaca la ocupa Ir., que, también, siempre comparte las comidas con nosotros. Y dado que esos momentos son de los pocos en que nos encontramos todos juntos e intercambiamos novedades, para Rn. son momentos muy intensos. Aprovecha para contar lo que ha hecho en la piscina, o nos canta la nueva canción que han aprendido en la escuela, o se levanta para darle un abrazo a Ir., o se levanta para enseñarnos su último dibujo, o se levanta... para cualquier cosa...

  • - Ama ¿sabes qué?
  • - Aita, mira, mira...
  • - Ama, espera, que te traigo un dibujo que he hecho para ti. Es un regalo ¡eh!...
  • - Aita, aita, voy a por mis gormitis...

Es difícil, por no decir imposible, que permanezca sentado durante toda la comida.

Un padre me contaba "cómo había conseguido" que su hijo, al que había que repetirle incontables veces que se bebiese la leche,  tomase por fin todo el desayuno sin hacerse el remolón y sin levantarse de la silla,

Primer intento:  "X., bébete la leche"

Segundo intento:  "X., si no te bebes la leche, apagaré la televisión y te quedarás sin ver los dibujos animados".

No hubo más intentos. Como X. no hizo amago de tomarse la leche, su padre alzó el mando y apagó la televisión. Dos días. Desde el tercer día, X. sabe que tras la segunda advertencia, debe tomarse el vaso de leche, si quiere seguir viendo los dibujos.

El padre parecía satisfecho con el resultado, y orgulloso de mostrarme su "método", que, efectivamente, funciona.  Y yo, madre torpona donde las haya, era incapaz de ver las bondades de tal disciplina. Y es que no entiendo qué tiene de beneficioso para un niño de cuatro años, cuatro, ver la televisión a las ocho y media de la mañana. No entiendo que se premie o se castigue a un niño con televisión por comer o no comer. En mi modesta opinión, televisión y horas de las comidas deberían estar separadas. Por tanto, para mí quién más necesita el castigo es el padre, no el hijo...

Pero quizá estoy equivocada, y va a ser por eso por lo que Rn. es incapaz de estarse quieto mientras desayuna, come o cena. Porque la señora televisión no es bienvenida a nuestra mesa... Va a ser que no se me ha ocurrido pensar que lo importante no es que mis hijos sepan apreciar una buena comida, que aprendan a saborear los alimentos, que traten de que el momento de ingerirlos sea relajado, que sus comidas sean fuente de placer, buenas conversaciones, e incluso ampliación de su cultura. No. Lo importante es que se coman todo lo que hay en el plato, y ni se les ocurra levantarse de la silla. No importa para ello utilizar el chantaje, o recurrir a la super niñera, doña televisión. Porque lo que van a valorar amigos, familiares y resto de adultos con los que compartamos mesa va a ser que los niños se estén quietecitos, y coman sin chistar lo que se les ponga delante, sean huevos fritos, col hervida o sesos rebozados. Si para ello hemos tenido que recurrir a que nuestros hijos sean meros espectadores de las vidas ajenas que nos muestra la televisión, en vez de vivir y apreciar intensamente las suyas y las nuestras... eso, a quién le importa.

Sé que vivo en un mundo en el que no está valorado el esfuerzo. Todo se quiere ya, y sin que cueste. Que quieres adelgazar, pues a no sufrir, una pastillita y ya está. Que tienes una gripe, nada de pasar  unos días en cama, unos sobres de antigripal y a seguir produciendo (y consumiendo). Todo se quiere a corto plazo, y con una mínima inversión.  Incluso la educación, y la crianza. Que tienes niños, nada de "perder" tiempo en atenderles, entenderles, o simplemente conocerles. Disciplina. Y televisión. Dibujos animados educativos, eso sí, que nadie diga que soy una madre o un padre que no se preocupa. ¡Con lo que les entretiene y les gusta la tele, hombre!

Lo que pasa es que yo soy cabezota, muy cabezota.  Que no es que piense  que a veces el esfuerzo es necesario, es bueno, y es incluso placentero y muy satisfactorio, ya que a la larga suele dar los mejores resultados. Que no es que crea que para adelgazar hace falta comer de manera equilibrada, un poco de ejercicio, y tiempo... Que no es que crea que para curar cualquier enfermedad hacen falta cuidados, descanso, y tiempo... Que no es que crea que para criar hijos felices, y perfectamente conscientes de que viven en sociedad, hace falta dedicación, cariño, paciencia, buen humor, imaginación, y tiempo... Es que soy cabezota, y un poco rara... Que ya me lo ha dicho siempre mi madre...Cabezota, como mi padre...

Y ahora que menciono a mi madre, me viene a la cabeza eso que tantas veces le oí decir durante mi niñez "Ese niño come mucha tele"...

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Yo creo que no hay que ser extremista, mi niño mayor ve dibujos mientras desayuna, pero no tiene la tele encendida todo el día.
A el le encanta y yo muchas veces me siento a ver los dibus con el.
Como a ti las comidas y cenas se hacen interminables, entre bocado y bocado no paramos de hablar sobre lo ocurrido durante el día.

25 Marzo 2009 | 12:15 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Ma.:))
Creo que lo he comentado alguna vez: he visto relativamente poco la tele...
LLegó a mi casa más ó menos cuando yo (creo que tenìa meses), pero como por entonces había una sola cadena y con la programación fraccionada (creo recordar que cortaban a mediodía y volvían por la tarde... ó igual eso creía yo), pues digamos que sí me crié con la tele...pero no "pegada" a ella.
Recuerdo el "Un globo, dos globos, tres globos" como lo más antiguo entre mis recuerdos. Y "Barrio Sésamo", claro. Por entonces sí que había programación infantil a las horas en que los crios estábamos en casa. Ó... bueno, igual que ahora los dibus sean por las mañanas no es otra cosa que adecuarse a los tiempos en que vivimos, no sé...
A partir de los 12 años creo que casi dejé de ver la tele. El colegio y otros intereses, supongo. Eso, y que lo de "a las 10 en la cama" en mi casa siempre se llevó a rajatabla: ni se levantaba un@ los fines de semana a más de las 10 de la mañana, ni se trasnochaba. Y si un@ se habitúa a no ver la tele... pues la rutina es ésa y ya está.
No ví las series de que todo el mundo hablaba ("Médico de familia": esa la pillé en el capítulo nosequé de no secual temporada. Pero eso era más bien porque coincidía con algún programa cutre de otra cadena y "Médico..." se grababa. Y la veían en horas en que yo no estaba. De "Farmacia de guardia" creo que no ví ni 5 capítulos enteros. Lo que no dejó de tener su gracia, cuando conocía a parte de los extras y trabajaba con un hermano de la vecina del director de la serie...). Tampoco el "Misisipi" de Navarro, ni muchas cosas de ésa que se consideraban casi imprescindibles para estar al día de qué pasaba (el programa de humor donde salió Chiquito y otro puñado de supuestos graciosos sé que existía... pero no lo ví jamás).
En mi casa nunca se comió con la tele puesta. Nunca. Bueno, con una salvedad: los últimos meses de vida de mi padre, que pasamos a comer en la sala de estar. En mi casa siempre se comió en la cocina (es grande) y aunque allí hay otro televisor... lo cierto es que ni se nos ocurría ponerlo.
Imagino que para muchos padres es más cómodo "enchufar" la tele... y que el niño se "enchufe" a ella. De ese modo, sólo tiene que agarrar la cuchara y tragar casi por instinto mientras vé pasar imágenes...
Dicen que gran parte de la culpa de la obesidad infantil la tiene esta costumbre. Y, sí, ahora que leo que tu nene se levanta contínuamente a enseñaros cosas... es más que probable que lso expertos tengan razón...

Supongo que en la moderación está el equilibrio. Que no es malo que los críos vean algo de tele..., pero, la verdad, si ese algo es reducido, como que mejor. Además, para lo que hay que ver de adulto... mejor que ni se acostumbren... ;)
Un beso grande:))

28 Marzo 2009 | 10:47 PM

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Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

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