Límites propios, ajenos y castigos físicos (II)
A la entrada de mi pueblo hay un aparcamiento con capacidad para unos ciento treinta coches. Suele haber muchas, muchas plazas libres. En ocasiones, está prácticamente vacío.
Hace unos años peatonalizaron todo el centro del pueblo. Se puede circular por las zonas habilitadas para ello, pero no se puede aparcar en las zonas peatonales, en las que además colocaron unas enormes jardineras cada X metros. Pero la gente aparca, de tal manera que se puede decir que es casi imposible encontrar aparcamiento en los lugares donde está prohibido aparcar.
Hace un tiempo, durante varios días, los vecinos "se portaron bien". La policía municipal, un buen día, puso unas cuantas multas, e incluso la grúa se llevó algún coche, así que, ante una probable rascada de bolsillo, el aparcamiento se llenó. Pero enseguida todo volvió a la "normalidad". Este sábado, nuevamente, la policía municipal ha multado a bastantes vecinos que tenían sus coches mal aparcados. Tengo entendido que primero se dieron una vuelta por el aparcamiento, que estaba prácticamente vacío, y luego repartieron papeletas a diestro y siniestro. Por supuesto, a los que les ha tocado premio, están indignados...
No voy a entrar aquí en polémicas sobre afanes recaudatorios, porque no es lo que me preocupa. Lo que me ocupa son los límites y castigos, tema que trataba hace unos días referido a los niños, y que esta vez refiero a los adultos. Porque aquí tengo un ejemplo claro. El límite: aparcar en la zona habilitada para ello. ¿Qué ocurre si no se cumple la norma? Pues que se molesta a otras personas. A mí misma, mismamente, que ante la imposibilidad de sortear jardineras y coches (a Ir. aún le queda bastante tiempo de paseos en sillita), tengo que pasear con mis hijos por las zonas por donde sí circulan los coches, con lo cual, me es bastante imposible explicarle a mi hijo por dónde van los coches, y por dónde "deben" ir las personas. Porque resulta que los coches están donde deben ir las personas, y las personas vamos por donde tienen que ir los coches. Bonito ejemplo para que un niño aprenda. Y también se molesta a otras personas que no pueden salir cómodamente de sus portales (con un cochecito, con una bicicleta, con una silla de ruedas) porque tienen un coche aparcado delante. Un amigo comentó hace unos días a Ro. que había tenido que "saltar" por encima de un coche para conseguir salir de casa (caso un poco excesivo, pero teniendo en cuenta donde vive el amigo en cuestión, y viendo como suelen estar los coches aparcados por allí, le creo). Pero a lo que voy. El castigo: la multa. Luego viene el berrinche, la pataleta (que en el caso de los adultos no consiste en tirarse al suelo llorando escandalosamente, sino en soltar unos cuantos improperios). Y en unos pocos días, el olvido, y la reincidencia. Los coches volverán a aparcar en las zonas peatonales.
En ese caso, ¿Qué merecemos los adultos que así nos comportamos? ¿Puede el policía municipal, la próxima vez que aparquemos mal nuestro coche, darnos un azotito en el culo? ¿Quizá un tortazo educativo? ¿Qué se puede hacer para que de verdad cumplamos los límites? ¿Por qué no proliferan los manuales de instrucciones sobre cómo educar personas adultas? Y lo que más me importa ¿por qué, antes de ver en los comportamientos de los niños un lado animal que por lo visto hay que domar, no nos paramos a pensar un poco en nuestros propios comportamientos? Quizá así tengamos más en cuenta que con lo que más les enseñamos es con el ejemplo, y si procuramos modificar el ejemplo, quizá veamos mejoría en los comportamientos.
Durante una temporada, Ro. y yo hicimos un juego/ejercicio. Nos parábamos a observar cuantos comportamientos que veíamos en adultos merecían ese famoso tortazo que, según muchas personas, no le hace mal a un niño cuando éste "se porta mal". Pues creedme, nos dolían las manos de tanto repartir collejas y bofetadas mentales. Jugad, jugad un poco, y lo comprobaréis por vosotros mismos.
¡Hace un sol!.... Hmmmm.....




*cvch* dijo
hola!
la verdad es que me he puesto a mirar distintos blogs y he acabado en este.
He ojeado los ultimos tres comentarios. Me hizo gracia el de la madre! Ya lo conocía! Es muy bueno.
Y luego he visto lo de la princesa. Me ha parecido interesante. Aunque en mi opinión esperar al chico perfecto no es algo malo. Porque la perfeccion es distinta para cada uno. No es esperar a alguien que te rescate, pero si esperar que en alguna parte existe alguien compatible contigo. Nose, es mi opinión. Aunque lo veo dese mi perspectiva de mis 19 años!!
Lo de los coches… los adultos no siempre predican con el ejemplo… es asi desde siempre!
Bueno! Me ha gustado leer algunas de tus entradas! Y espero poder pasarme mas amenudo!!!
(http://pensamientosaldescubierto.blogspot.com/)
16 Marzo 2009 | 06:43 PM