La cenicienta que no quería comer perdices
Para todas las mujeres que crecimos soñando con el príncipe azul, hasta que nos dimos cuenta de que ya no queríamos ser princesas...
Para todas las mujeres que aún no saben que el hada madrina la llevan dentro. No lleva varita, pero sabe hacer magia...
Para todos los hombres a los que les importa un pimiento no tener sangre azul ni un caballo blanco...
Blog de las autoras del cuento
Quizá a mi hija algún día le gusten los tacones (a mí me encantan, y me sientan muy bien), pero espero que, aunque se pongan de moda, nunca use zapatos de cristal. Podría cortarse un pie, y es muy importante poder tener ambos bien asentados en la tierra...
Y espero que mi hijo no se convierta nunca en príncipe (a ver qué pinto yo entre la monarquía), y desde luego, que nunca se crea en la necesidad de ir salvando doncellas ni conquistando princesas...



bruxana dijo
Hola Ma.:))
Què maravilla de cuento!!! Y es que los cuentos clásicos, más que clásicos, lo que son es de un desfase que p'a qué....
Ya cantó Sabina que "las niñas ya no quieren ser princesas" (bueno, igual sí. Pero antes estudian periodismo, se van de corresponsal a alguna guerra ó a quitar chapapote, se casan, se separan... Y si luego va y el nuevo ligue es Principe..., pues en fin, cada cual con sus enamoramientos y sus cadenas...)
Me quedo con el enlace para difundirlo.
Y seguro que tus niños saben distinguir qué es un cuento de hadas y qué la realidad. Y ni tu niña vive subida en zancos de cristal que le hieran los pies, ni a tu niño le da por ir salvando doncellas que no quieran ser salvadas..., seguro que eso lo aprenden enseguida, que para eso tienen la suerte de tener una madre como tú.
Y los Príncipes Azules y Encantadores..., pues ya lo dice el cuento: que a veces es difícil librarse de ellos. Que en ocasiones se repite varias veces hasta desengancharse de ellos del todo...;)
Un beso grande:))
10 Marzo 2009 | 01:08 PM