Volvíamos de pasar el día fuera y llovía, así que aparcamos el coche delante de la escuela, y para no bajar a Ir., primero fue Ro. mientras yo me quedaba dentro con ella, y luego fui yo. Rn. había acompañado a su padre, así que cuando me acompañó a mí ya tenía claro el proceso.
Rn: Ama, tienes que entrar por ahí, y por ahí, y entonces pagas. Le das la carta al señor y ya está. Y hay un policía en la puerta, ¿eh?.
Cuando el hombre del pelo y barba canosos dijo "Votó", pensé que Rn. tenía parte de razón. Acababa de pagar mi entrada para el circo. Ya podía ver la función sin remordimientos, al fin y al cabo había contribuido a su celebración. Así que cuando los niños se acostaron, me puse a planchar delante de la tele, a ver si después de tantos días anunciando el evento, había merecido la pena pagar. Bah.... La misma sensación de siempre. Los números varían, pero a mí el cuerpo se me queda igual. Y es que el final siempre es el mismo. Todos los acróbatas, malabaristas, magos, domadores y payasos auto felicitándose por sus respectivos números, hablando del esfuerzo y de la dificultad de sus logros, alabando al público que ha opinado que su actuación ha sido mejor que la de sus compañeros, y asegurando que la próxima representación será aún mejor... Bah... si es que no sé por qué me empeño. La primera vez que mis padres me llevaron al circo y me dijeron que tenía que aplaudir al final de cada número, lloré a moco tendido. Bah.... si es que a mí el circo no me ha gustado nunca, qué le vamos a hacer...Será porque no me gusta que me digan cuando tengo que aplaudir...
Buen lunes. Vuelve a llover.
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

2 mar 2009 | 12:21 PM
cuartosinascensor
A mi tampoco me gusta el circo, no se me da sensación de tristeza.
Besos
2 mar 2009 | 01:02 PM
bruxana
Hola Ma.:))
Estupenda descripción/metáfora...;)
En esta ocasión, yo, que siempre he seguido con interés los ensayos de las funciones..., no sé, casi me enteré del día del estreno de casualidad... Igual es que con la edad se pierde la ilusión por algunas cosas. Ó que el paso del tiempo y la memoria hace que recuerde que ya sé dónde esconden el conejo y las palomas, ó me fije más en los remiendos de las mallas que en las acrobacias de las trapecistas. Y si, encima, tampoco hay un equilibrista buenorro para regalar la vista, pues...
Y si a todo esto le añadimos la poca gracia que me hacen los payasos disfrazados de tales, pues eso: poquito interés...
Así que me quedo con el manual de uso de tu niño: por dónde pasar y dónde pagar para que te den el sobre...;)
Un beso grande, guapa:))
2 mar 2009 | 05:50 PM
solounpoco
A mi lo que no me gustan son los payasos de la tele.
Besos
3 mar 2009 | 03:07 PM
elpatiodemicasa
Ya veo que por divertidos que sean los payasos, por geniales los trucos de magia, y por imposibles las acrobacias, tampoco os gusta el circo ¿eh?
8 mar 2009 | 12:12 AM
Io
Ando un poco perdida por motivos de trabajo, y ya veo que me estoy perdiendo grandes cosas.
Rose, la metáfora me parece sencillamente MAGISTRAL. En realidad nunca me gustó el circo, pero si tuviese que ir prefiero el Circo del Sol. En momentos como este es cuando me siento más títere que nunca.
Y los payasos nunca me hicieron reír. Me daban miedo. Desde pequeñita.
Aquí llevamos semanas de lluvia, vientos huracanados y frío invernal. Menos mal que estoy en la Costa del Sol :D
Besos!!!
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