Bienvenidos al circo
Volvíamos de pasar el día fuera y llovía, así que aparcamos el coche delante de la escuela, y para no bajar a Ir., primero fue Ro. mientras yo me quedaba dentro con ella, y luego fui yo. Rn. había acompañado a su padre, así que cuando me acompañó a mí ya tenía claro el proceso.
Rn: Ama, tienes que entrar por ahí, y por ahí, y entonces pagas. Le das la carta al señor y ya está. Y hay un policía en la puerta, ¿eh?.
Cuando el hombre del pelo y barba canosos dijo "Votó", pensé que Rn. tenía parte de razón. Acababa de pagar mi entrada para el circo. Ya podía ver la función sin remordimientos, al fin y al cabo había contribuido a su celebración. Así que cuando los niños se acostaron, me puse a planchar delante de la tele, a ver si después de tantos días anunciando el evento, había merecido la pena pagar. Bah.... La misma sensación de siempre. Los números varían, pero a mí el cuerpo se me queda igual. Y es que el final siempre es el mismo. Todos los acróbatas, malabaristas, magos, domadores y payasos auto felicitándose por sus respectivos números, hablando del esfuerzo y de la dificultad de sus logros, alabando al público que ha opinado que su actuación ha sido mejor que la de sus compañeros, y asegurando que la próxima representación será aún mejor... Bah... si es que no sé por qué me empeño. La primera vez que mis padres me llevaron al circo y me dijeron que tenía que aplaudir al final de cada número, lloré a moco tendido. Bah.... si es que a mí el circo no me ha gustado nunca, qué le vamos a hacer...Será porque no me gusta que me digan cuando tengo que aplaudir...
Buen lunes. Vuelve a llover.






cuartosinascensor dijo
A mi tampoco me gusta el circo, no se me da sensación de tristeza.
Besos
2 Marzo 2009 | 12:21 PM