Uno de los cuentos que a Rn. le encanta escuchar por las noches, antes de dormir, es “El Rey León”. Uno de nuestros vecinos, escritor de cuentos para niños, le regaló a Rn. varios ejemplares que de varias editoriales le habían enviado para sus hijos. Cuando a éstos ese tipo de cuentos se les quedaron “pequeños”, se los pasó a Rn. Así que Rn., la noche que le apetece “El Rey Leon” pide a su padre que le lea los tres o cuatro cuentos que protagoniza Simba, y cuyo texto es prácticamente igual en todos ellos. Aunque más bien debería decir que es Rn. quién lee a Ro., porque Ro. pasa las páginas y Rn. recita el texto de cada una de ellas, ya que se los sabe de memoria.

Amanece en la gran llanura africana. Sobre la Roca del Rey, Rafiki, el viejo sacerdote babuino, alza en sus brazos al pequeño Simba, hijo de Mufasa y Sarabi, para que todos los animales de la sabana conozcan y saluden al que será, en un futuro, el nuevo rey.” Pero una de las páginas que más gusta a Rn. es ésta. “Skar, intrigante y perverso, provoca una estampida con ayuda de sus secuaces, las hienas. Simba está a punto de morir en el desfiladero, bajo las pezuñas de los núes”. A Rn. le encanta esa frase “bajo las pezuñas de los núes”. A veces, está entretenido, jugando él sólo, o haciendo un puzzle, y le escucho repetirla, como para sí mismo “bajo las pezuñas de los ñúes”. Supongo que le gusta como suena. Así que, cuando leí aquel trabalenguas, supe al instante que le iba a encantar, y me lo aprendí inmediatamente, para decírselo cuanto antes. Supuse que lo bautizaría como el trabalenguas “del nú”, pero resulta que no, que para él es el trabalenguas “de la fiesta”.

Rn.: Ama, ama, díceme el de la fiesta.

Yo: Vale.

“El ñandú es un ñoño, decía el ñu,

menuda ñoñería, pensaba el ñandú.

El ñandú, desdeñado, amaña una fiesta,

con piñata, con ñame, y una buena orquesta.

Invitó al ruiseñor y a la cigüeña,

a la vicuña, a la piraña y hasta a una zarigüeya,

e incluso la araña se apaña un puesto con maña.

Tan sólo olvidó el pobre ñandú

invitar a su cabaña al oso ojeroso y al joven ñu.

Y así, a la mañana, tras la maraña,

con muchas legañas bajo las pestañas,

comentaba desdeñoso el ñu:

el ñandú es un soso,

lo sabemos yo, y el oso”.

Este trabalenguas, y unos cuantos más igual de buenos, son obra y propiedad intelectual de Nanny Ogg, excelente tejedora de historias, y ahora, también, estupenda trabalengüista. Nanny, desde aquí, mi doble agradecimiento. Por haber aceptado la propuesta, y por proporcionarme tanto y tan buen material…. Este trabalenguas, en concreto, lo he modificado un poco, porque donde tú dices “y su buena peineta”, a mí, inconscientemente (lo siento), me sale “y una buena orquesta”. Pero ya se sabe, la cultura popular del “boca a boca” es así, con el paso del tiempo y a través de varias bocas, nunca recibimos la obra original. Aunque yo, directamente, me he saltado de golpe las varias bocas y el tiempo, y lo he modificado sin más…. Quién sabe como llegará este trabalenguas a mis bisnietos….

Ro. es incapaz de decirlo, pero Rn. ya se lo sabe enterito. Y la lengua se le traba poco, verdaderamente muy, muy poco.

Que ¿os animáis?...

Nota: Por auténtica falta de tiempo no he contestado comentarios, ni felicitaciones, ni he leído blogs ajenos. Así que, ya metidos de lleno en ellas, os deseo que estéis pasando unas buenas fiestas, a poder ser, a vuestra particular manera, cosa no siempre posible…. Y para amenizar la cena de nochevieja, podéis pasaros por el blog de Nanny y aprenderos unos cuantos trabalenguas. A los niños les fascinan….