El viernes pasado, en el blog de Juan, “Adicto a la gente”, del que me confieso adicta, Io. propuso un juego para conocernos un poco mejor a nosotros mismos:

“Si queréis saber algo más acerca de vosotros mismos os propongo un test muy sencillo:

Teneís que contestar sin pensar, lo primero que os venga a la cabeza, y mejor si lo apuntáis:

Hay que decir tres animales, y de cada uno hay que decir tres adjetivos o características.

La solución... cuando lo hayáis hecho, y no hagáis trampa, que ya os conozco, je,je.”

¿Os apetece jugar? En ese caso, por favor, no sigáis leyendo, si no, no tendría gracia. Coged papel y bolígrafo, y anotad tres animales, los primeros que os vengan a la mente, y adjudicad tres adjetivos o características a cada uno de ellos. Tú también, Ro., venga, anímate. ¿Los habéis apuntado ya? Por favor, hacedlo antes de seguir leyendo. ¿Ya? Venga, no esperéis más. Y no sigáis leyendo hasta que los hayáis apuntado.

Hale, pues sigo. Estos son los tres animales que, así, a bote pronto, escribí yo:

“Gorrión: Libre, frágil, alegre
Perro: Fiel, sabio, tranquilo
Ballena: Impresionante, feliz, oronda”

Un par de personas más participaron con sus respuestas en el blog, y algunas más lo hicieron en la intimidad. Posteriormente, Io. dio el resultado:

“Os doy el resultado del test:

El primer animal, junto con los adjetivos que les hayáis atribuído, representa "Cómo te ves", cómo nos venmos a nosotros mismos, la imagen que tenemos de nosotros.

El segundo animal, "Cómo te ven", cuál es la imagen que los demás captan de tí.

El tercer animal, evidentemente, "Cómo eres", tu verdadera personalidad, sin los filtros de la propia autoestima ni de la imagen que damos al mundo.”

Me quedé sorprendidísima con mi resultado. Yo me veo como un gorrión, los demás me ven como un perro, y en realidad, ¡soy una ballena!…. La primera reacción fue, por supuesto, la risa. Intenté contener las carcajadas, porque los niños acababan de dormirse. Pero luego lo pensé un poco, y, aunque no suelo hacer demasiado caso de este tipo de interpretaciones, le di un par de vueltas, y, vaya.... me pasó lo que con el horóscopo, que, si me pongo a buscarlas, siempre encuentro alguna coincidencia (como todos ¿verdad? ¿o a vosotros no os pasa?…)

Yo me veo como un gorrión.

- Libre. Pues sí. Sé que lo soy. Con todo lo que eso supone. Porque ser libre es maravilloso. A lo largo de la historia no todos los hombres ni todas las mujeres han podido ser siempre libres. Pero ser libre no siempre es fácil. Soy libre para vivir, para escoger, para decidir, y también, para equivocarme. Y mi libertad es la que me hace total y absolutamente responsable de cada uno de mis actos. Si no hay nadie por encima, no hay nadie a quién dar cuentas, pero tampoco nadie a quién culpar. Sólo yo, mi libertad, sus consecuencias, y mi responsabilidad…

- Frágil. Sí, lo soy. O así me siento a veces. Tengo miedo de romperme, de que se rompa mi vida, lo que hay entre mis cuatro paredes, y no me refiero a lo material…. Sé que el miedo es absurdo, pero a veces no puedo evitar tenerlo. Y sé que además de absurdo es dañino, porque no siempre me permite disfrutar de la vida en toda su intensidad. Es algo que aún tengo que aprender a dominar. Mientras tanto, efectivamente, soy frágil…

- Alegre. Bueno, yo nunca me he visto como especialmente alegre, precisamente. Creo que siempre he sido un poco tendente a la melancolía, y desde luego, nunca he sido la reina de la fiesta. Si soy de sonrisa fácil, muy fácil. No me cuesta nada sonreír. Sonrío mucho incluso hasta cuando hablo por teléfono, aunque la otra persona no me pueda ver. Y río. También me río mucho. No me veo como una persona triste, pero no estoy segura de verme del todo alegre.

Los demás me ven como un perro. Bueno, es un poco difícil opinar sobre cómo me ven los demás. Eso tendrían que decirlo ellos. Las únicas personas que me conocen personalmente y que leen este blog son Ro. y mi hermana La. (creo), y hasta ahora nunca se han animado/atrevido a comentar…

- Fiel. Pues supongo. Lo soy y creo que así me ven.

- Sabia. Eh….. dudo que nadie me vea como sabia, y desde luego, no lo soy.

- Tranquila. Pues aunque yo me veo como un saco lleno de nervios, cuando comento con alguien lo nerviosa que soy, suelen decirme: “¿¡Tú!? ¿¡Nerviosa!? Pues a mí me pareces de lo más tranquila”. Así que por lo visto doy una imagen distinta a como yo me siento, en este aspecto. Creo…

Y resulta que soy una ballena. Vaya, vaya…

- Impresionante. Bueno, este adjetivo tiene muchas acepciones, pero cuando yo se lo adjudiqué a la ballena, pensaba en su enormidad, y en lo que siempre me ha llamado la atención esa manera de emerger del agua, ese movimiento a la vez plomizo y elegante. En mi familia siempre me han dicho que he heredado los andares de pato de mi padre (y eso que se supone que me quieren, eh). Pero tuve un peluquero que me decía que mi manera de moverme era muy elegante (“Dicen que la elegancia se ve de lejos, pero eso es chabacanería, la elegancia, en realidad, se ve en las distancias cortas”, aseguraba). Así que, en el movimiento plomizo, pero con un toque de elegancia, quizá sí soy un poco ballena.

- Oronda. Hombre, oronda, oronda, lo que se dice oronda, no soy. Eso sí, tengo algunos kilos de más acumulados durante el embarazo de Ir. Y desde luego, una tendencia innata a las redondeces, que tengo que controlar. Con lo que me gusta comer, ains….. Vamos, que delgada, lo que se dice delgada, nunca seré, y puedo apuntarme a cualquier tipo de manifestación si la causa lo requiere, excepto a la huelga de hambre…

- Feliz. Uffff…. la definición de la felicidad es tan compleja. ¿Alguien puede definirla con exactitud? Y si difícil es describir la felicidad propia, cuánto más lo es la ajena. Pero sí, creo que soy relativamente feliz. O quizá soy completamente feliz, y ni siquiera me doy cuenta. En este momento a mi vida creo que no le falta nada esencial. Nos pasamos la vida quejándonos por lo que no tenemos, generalmente cosas superfluas, y no valoramos las cosas verdaderamente importantes que sí tenemos. Yo valoro mucho lo que tengo, mi salud, mi familia, mi modesta casa, mi trabajo, mis sencillas vacaciones, mis amigos, mis libros, mis recuerdos, mis cuadros, mis fotos. Los pequeños pedacitos que hacen que mi vida sea grande… Sí, creo que soy feliz. Es difícil definir la felicidad. Pero algo tengo claro. Ser feliz no significa estar siempre contento…

La verdad es que no sé por qué elegí esos tres animales. Pero me salieron. El orden fue totalmente aleatorio. Lo del perro supongo que es algo común, por ser un animal tan cercano a los humanos (de hecho, creo que alguna persona más eligió el perro). Podía haber dicho pájaro sin más, pero dije gorrión, especialmente frágil. No sé. Y la ballena… bueno. Quizá es porque en mi subconsciente quedó grabada aquella historia que hace tiempo recibí por mail:

Se vio hace un tiempo por las calles de Sao Paulo un outdoor de Runner -que es una de las cadenas de gimnasios más renombradas de Brasil- con la foto de una chica escultural, en bikini, y con la frase: "Este verano, ¿qué quieres ser? ¿Sirena o Ballena?"

“Dicen que una mujer de Sao Paulo (cuyas características físicas nunca trascendieron) le envió a la empresa Runner por email la siguiente respuesta:

"Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas.

Las ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se la pasan comiendo camarones.

También se la pasan jugando en el agua, nadando por ahí, cortando los
mares, conociendo lugares maravillosos como los hielos de la Antártida y los arrecifes de coral de la Polinesia.

Las ballenas cantan muy bien y tienen hasta CDs grabados. Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales.

Las ballenas tienen una vida bien resuelta, son lindas y amadas por todos.

Las sirenas no existen. Si existieran vivirían en crisis existencial:

- "¿¿¿Soy un pez o soy un ser humano???"

No tienen hijos pues matan a los hombres que se encantan con su belleza. Son bonitas, sí, pero tristes y siempre solitarias.

Runner, querida, prefiero ser ballena.”

Ya veis. Aunque sé positivamente que los vaqueros me sentarían mejor si fuese una sirena, yo, soy una ballena…Eso sí, canto fatal…