Catar y compartir
Ro. y yo picoteábamos juntos de un plato de queso y otro de atún. Rn., mientras tanto, se tomaba un vaso de leche con galletas de chocolate (¿habéis probado las Liebnz? …. hmmmm… deliciosas, en casa somos adictos), acompañado de un zumo de grosella. Charlábamos tranquilamente, comentando qué tal había ido el día. De repente, Rn. me miró extrañado.
Rn.: Ama ¿por qué estás compartiendo con mi aita?
Supuse que se refería a por qué no tenía cada uno su plato, en vez de comer ambos del mismo.
Yo: Pues porque nos queremos. Como nos queremos mucho, lo compartimos casi todo. A veces también la comida.
Me miró atentamente, miró la galleta que tenía en su mano, y cogiendo otra galleta del paquete, se bajó de su trona y me la trajo.
Rn.: Pues yo también comparto.
Y volvió a su trona a buscar otra galleta para Ro.
Ro. y yo intercambiamos una sonrisa y una mirada. Con la suya, él me decía “Me lo comería”. Con la mía, yo le dije “Ni se te ocurra. Me lo como yo, que soy su madre”…..
Seguimos picoteando, y al cabo de un rato, Rn. volvió a llamar mi atención.
Rn.: Mira, ama, haz así….
Mordió media galleta, dio un trago a su zumo, y empezó a masticar mezclándolo todo.
Rn.: Ama, haz así…. hmmmmmm…. Es muy rico ¡mira!
Efectivamente, era muy rico….
Ahora tengo una duda, porque no soy nada entendida en tan noble bebida ¿Alguien puede confirmarme si eso de catar vino mientras se come un trozo de queso no lo inventó un niño de cuatro años?.
Buen día. De nuevo, llueve….




koldo dijo
No he probado esas galletas, así que me las apunto.
En casa va por temporadas: los ositos, las oreo, madalenas...
En cuanto a Mikel, tampoco era tan "zaharra", (74 años) pero sí que estaba muy maltrecho.
3 Diciembre 2008 | 11:51 AM