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La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

18 Noviembre 2008

Plancha


Mantengo una relación ambigua con la plancha. No me gusta planchar. Al menos, eso creo. Aunque estoy empezando a dudar sobre si no habré detestado siempre eso de quitar arrugas por considerarlo como algo inútil, poco valorado, y que me quita tiempo para otras cosas. Actualmente, y desde hace bastante tiempo, me quita sobre todo horas de sueño, tiempo para dormir, ya que casi siempre plancho de noche, desde que los niños están acostados. En cambio, me gusta el olor de la plancha, o más bien, el olor que desprende la ropa al ser planchada. Es de esos olores que consiguen retrotraerme a mi niñez. Mi madre siempre planchaba en la cocina (sigue haciéndolo) , y no utilizaba tabla. De hecho, nunca ha tenido una. Siempre ha puesto sobre la mesa de la cocina una mantita vieja, de esas que parecen lija, cubierta con una sábana blanca, que tras pases y pases de camisas, pantalones, faldas, sábanas y toallas acababa por tornarse amarilla. Recuerdo perfectamente esas tardes de mi niñez en las que ella planchaba, mientras escuchaba en la radio Lucecita, o los consejos de Elena Francis, o ponía una cinta de Alameda o Antonio Machín en el radio-casette. Mientras tanto, yo jugaba a sus pies con mis muñecas, o con mi cocinita y mis cacharritos, o garabateaba en mis cuadernos tirada sobre el suelo de terrazo, aquel en el que no se sabía si las motitas eran dibujos de la baldosa o migas de pan acumuladas durante el día, pendientes de ser barridas cuando todos nos hubiésemos ido a la cama. Y el olor, aquel olor a ropa limpia, recién lavada, sin suavizantes… En mi memoria, aquellos momentos que recuerdo con nostalgia son casi mágicos, momentos eternos, momentos de paz, momentos de silencio sólo roto por las palabras o músicas que salían de aquella radio que compartía mesa con la plancha. En cambio, yo siempre plancho sobre tabla, y casi siempre en la sala, por entretenerme mirando un poco la tele mientras lo hago. Pero hace un par de semanas, el sábado, después de comer, Ro. había tenido que salir a hacer algo (mi maldita memoria no me deja recordar qué), Ir. dormía en su cuna, y Rn. veía una película de dibujos, así que decidí planchar para agilizar la montonera pendiente. Para no molestar a Rn., planté la tabla delante de la mesa de la cocina, pero al poco rato de haber comenzado con la faena, él apareció por allí. No le apetecía seguir viendo la película, así que pensé que tendría que desenchufar e ir a jugar con él. Pero no, sin decir nada, se fue a su habitación, trajo un par de peluches, se subió a su trona, y me pidió que le pusiese un CD con canciones infantiles. Y se quedó allí, jugando con los muñecos, en silencio, mientras yo seguía planchando y nos envolvía el sonido de las melodías infantiles. Y recordé a mi madre, y a mí misma, y me pregunté si mi hijo algún día recordaría con nostalgia esos momentos pasados conmigo, y el olor de la plancha, ese olor tan especial… No, seguro que no, yo casi siempre plancho de noche, cuando él ya está en la cama… Anteayer, domingo, por la mañana, Rn. y Ro. habían ido a la piscina. Llovía, Ir. está constipada, y no me apetecía salir con ella a la calle. Así que decidí planchar, para ir adelantando trabajo. Puse a Ir. en su hamaca, en el suelo, de manera que pudiese verme, y encendí la radio para escuchar el programa de Javier Vizcaíno. Y así estuvimos, en silencio, con la radio de fondo, Ir. acunándose y agitando un sonajero, y yo disfrutando de la tranquilidad… y del olor, ese olor, tan especial… Quizá debería de dejar de planchar de noche. Quizá debería planchar cuando mis hijos están despiertos, y compartir con ellos esos momentos. Esos momentos que siempre me he empeñado en considerar tediosos, y que quizá, para ellos, algún día sean motivo de nostalgia, pero hoy sean momentos de paz…

 

 

 

Tags: cosas mias

servido por elpatiodemicasa 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

No sé qué demonios le pasa a La Coctelera. Me ha costado un triunfo publicar, he sido incapaz de subir una foto, y me ha cambiado el tamaño y la fuente de la letra, por lo que hay que dejarse los ojos para leer esta entrada. A los que entréis por aquí, si conseguís hacerlo, gracias, porque tiene su mérito la cosa...
Buen día. Aquí, como siempre, llueve...

18 Noviembre 2008 | 08:02

lebiram

lebiram dijo

No guapa, gracias a tí por publicar este post tan bonito. No sé si tus hijos te recordarán por los momentos en que planchas, pero seguro que te recordarán por otros miles de detalles.
A mi no me gusta planchar y procuro que no se me amontone la ropa, porque a mayor cantidad menos ganas. Mis recuerdos infantiles con respecto a la plancha son los de ese día en que decidí imitar a mamá y planchar la ropita de mi muñeca. Se me pegó el vestidito y del susto corrí a esconderme. Mi madre empezó a buscarme, incluso salió de casa y llamó a mi padre al trabajo. Después de un rato de angustia me encontraron debajo de la cama, dormida. Quizá por eso no me guste planchar.
Buen día.
Besos.

18 Noviembre 2008 | 10:26

Kaken

Kaken dijo

De ahora en adelante, cuando lleve la plancha al salón, donde mis hijos hacen tareas o juegan, con la tele puesta, bajita, y aplauden cuando me ven entrar con la montaña de ropa porque voy a planchar mientras estoy con ellos, me acordaré de que alguien entró en mi mente desde un post y recorrió mis mismos recuerdos y olores.

Como comprenderás, me ha encantado :-)

Un bes.

Kaken

18 Noviembre 2008 | 11:12

Juan

Juan dijo

Los olores y los sabores de nuestra infancia. Cuando se echa la vista atrás, todo se recuerda más intenso, más perfumado.

Recuerdo la lavadora de mi madre, que no era automática, sino abierta por arriba y lo único que hacía la pobre mía era darle vueltas a la ropa. Sin prelavado, lavado ni secado....pero olía..ummmmmde maravilla. Con su sonido traqueteante me transportaba a otros mundos, me ayudaba a soñar.

Un abrazo

18 Noviembre 2008 | 11:19

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Me ha encantado tu post.
Yo intento planchar con mis niños pero es imposible, uno tira del cable,el otro juega a meterse por debajo...
A veces pienso cuales seran los recuerdos de mis hijos cuando sean mayores, quién sabe como nos pasa a todos seguro que seran las cosas pequeñas y cotidianas, aquellas a las que no damos importancia.
Besos

18 Noviembre 2008 | 06:38

solounpoco

solounpoco dijo

Cierto. Esta letra te deja un poco planchada la vista pero merece la pena el olor que desprende este post. Me voy a la cama con los puños perfectos.

Besos.

P.D: Me anoto la recomendación bibliográfica que me has dejado en mi blog. ;)

18 Noviembre 2008 | 11:08

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Gracias a todos por vuestros comentarios...
Lebiram, ¡menudo susto! Sí, puede ser probable que ese hecho influya en que veas la plancha como algo negativo, y en tu caso, con razón...
Kaken, gracias por la visita. Si he conseguido remover algún sentimiento agradable, me doy por satisfecha...
Juan, sí, la memoria intensifica, y a veces, también es engañosa. Fíjate que mi madre también tenía una lavadora de esas, y en mi memoria, la sitúo justo en la mitad de la cocina. Cosa que supongo que no es cierta, ¡cómo iba a estar la lavadora en medio, con lo que estorbaría! Pero parece que puedo ver a mi madre sacando prendas y prendas de aquel aparato, que ni aclaraba, ni secaba, pero que ya era un adelanto importante... Tengo que preguntarle a mi madre dónde demonios estaba colocada aquella lavadora...
Cuartosinascensor, sí, con niños es difícil, sobre todo con más de uno correteando alrededor. Cuando Ir. comience a andar.... uffff.... mejor ni lo pienso, je,je...
Solounpoco, espero que con los puños perfectos, y con la raya del pantalón del pijama bien marcada.... espero que te guste el libro...
Gracias.

19 Noviembre 2008 | 01:45

Nanny Ogg

Nanny Ogg dijo

Mi madre tampoco usaba tabla de planchar. El sistema era el mismo que el de tu madre: una mesa, una manta, una sábana...

Yo no sé qué recuerdos tendrá mi niña cuando sea mayor y mira que me lo pregunto muy a menudo. Pero sean los que sean, espero que le provoque la misma sonrisa nostálgica que a mí.

Besos

19 Noviembre 2008 | 08:38

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Preciosos recuerdos y precioso tu post!!. Yo también plancho cuando mis hijos no están. Se perderán estos recuerdos "de la plancha" pero quizás tendrán otros...
Besosss.

20 Noviembre 2008 | 04:45

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Nanny, Mixce, es imposible saber qué recuerdos tendrán, probablemente algún día nos sorprendan, quizá cuando tengan sus propios hijos, recordándonos algún episodio, algún aroma, alguna música que quizá para nosotras haya pasado desapercibida. Pero ahí está la magia...
Gracias a las dos.

20 Noviembre 2008 | 11:37

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Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

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