Escopetador = Cazador

Desconfronada = Dícese de la película de dibujos animados que, sin causa aparente, (ejem) se ve borrosa en el DVD, o cuyo sonido es pésimo. La traducción literal debe ser una mezcla entre desconfigurada y descojonada…

Aunque me da un poco de pena, creo que a este diccionario le quedan dos telediarios. Rn. habla cada día mejor, y cada vez son menos las incorporaciones que podemos realizar. Pero la etapa actual también es emocionante y divertida. Cada día es diferente, y de cada día extraemos una enseñanza nueva, no solo para Rn., sino también para Ro. y para mí. A veces le miro, y me parece increíble que esa personita que un día estuvo dentro de mí, ya empiece a tener unos valores claramente perfilados, y sea capaz de pensar y actuar por sí mismo…

Diplomacia

Yo: Rn., mañana en el jantoki tienes garbanzos.

Rn.: ¡A mí no me gustan los garbanzos…!

Yo: Rn., sí te gustan. Siempre los has comido muy bien. ¿Qué garbanzos te gustan más, los del jantoki o los de amatxu?

Rn.: Los del jantoki… y los de amatxu.

Yo: ¿Y qué garbanzos te gustan más, los de la abuela o los de amatxu?

Rn.: Los de la abuela… y los de amatxu.

Sinceridad

Rn: Ama, tienes la tripa gordita.

Yo: Sí, cariño, está un poco gordita.

Rn: ¿Y por qué está gordita?

Yo: Porque Ir. estuvo mucho tiempo dentro de mi tripa ¿te acuerdas? Y por eso ahora se ha quedado un poco gordita.

Rn: Ama, ¡pero Ir. ya no está dentro de tu tripa!. Mira, está ahí, en su cuna…

Claro que a veces, la sinceridad también tiene su lado bueno. Hace unos días, Rn. estaba inclinado sobre la hamaca de Ir., para darle un beso antes de ir a la cama. Al levantarse, se volvió hacia mí.

Rn: Ama, ¡qué bonita es Ir!.

Yo: Sí, cariño, es preciosa.

Rn: Sí, ama, y tú también eres preciosa.

Asertividad

Era el cumpleaños de una amiga, y habíamos quedado todas las niñas para celebrarlo. Como dos de ellas aún no conocían a Ir., y en aquel entonces yo seguía siendo su única fuente de alimento, me la llevé a la fiesta. Ro. y Rn. me acompañaron, para saludarlas, y luego se marcharon. Una de ellas, Alna., hacía algo más de un año que no veía a Rn., y acababa de conocer a Ir.

Alna.: ¡Rn, pero cuanto has crecido!. Oye, te has hecho muy mayor, ¡y estás guapísimo!. ¿Me enseñas a tu hermana? ¿Cómo se llama?

Rn: Ir.

Alna.: Ir. ¡Qué nombre tan bonito!. Oye, y también es muy guapa. ¡Menuda hermana! ¡Pero si es una muñeca!.

Rn. se inclinó sobre el cochecito, y sin dejar de mirar a Alna. señaló a su hermana.

Rn: No, no es. ¿No ves? Se mueve. Es una niña de verdad.

Empatía

Íbamos caminando desde la escuela hasta uno de los parques del pueblo. Rn. y su amigo Ux. se habían metido en un solar vacío, donde hasta hace poco hubo una fábrica que derruyeron. El lugar está lleno de piedras y hierros, y puede ser peligroso para cualquiera, cuanto más para un niño…

Yo: Rn., Ux., salid de ahí. Puede haber ratas, y además os podéis hacer daño.

Ni caso. Normal. ¿Qué niño, o niña, no se ha sentido atraído por cualquier lugar que tenga pinta de abandono? Yo, que no fui precisamente una niña aventurera, me pasaba el día entre barro, hierbajos y piedras…

Yo: ¡Rn., Ux., salid de ahí! ¿No veis esos hierros? Si os claváis uno, os tendrán que poner una inyección para que no os pongáis enfermos.

Ux.: ¿Cómo la vacuna de cuatro años?

Yo: Sí, como la vacuna de cuatro años.

Rn: A mí cuando hací cuatro años me pusieron una vacuna. Me dieron un pinchazo y no lloré.

Es cierto, no lloró.

Ux.: Pues yo sí lloré.

Rn.: ¡Bah! No pasa nada, Ux. Yo ayer estuve triste, y también lloré.

Buen fin de semana. Y si llueve (aquí lleva tres semanas sin parar, y parece que va a seguir), siempre queda la opción de leer diccionarios…