Y ahora que me he decidido a perder de una vez esos kilillos de más, va Rn. y aprende a cocinar….

Afortunadamente, preparó una cena ligera, consistente en ensalada y una sopita de pescado con patatas.

Hace unos días, yo comentaba que habitualmente bebo poca agua, y recibí unos cuantos consejos para beber algo más, así que he decidido seguir uno de ellos. Nada más entrar a trabajar, me he preparado una infusión exótica (con canela, regaliz… hmmmm) para diluirla en litro y medio de agua, a ver si a lo largo de toda la jornada puedo con ello. Admito que últimamente no estoy muy centrada. Admito que habitualmente a las siete y cuarto de la mañana no soy persona. Admito que arrastro un sueño considerable. Ir. aún se despierta al menos una vez durante la noche para hacer una toma, y mi despertador suena a las seis de la mañana. Pero aún así, no sé cómo se me ha podido ocurrir echar la infusión recién salida del microondas directamente en la botella de plástico. Cualquiera, sin necesidad de pensar demasiado, hubiese echado antes el agua fría ¿no?. Pues yo no. Así que ahora tengo sobre mi mesa una bonita botella de diseño, muy a tono con el estilo Gaudí de la oficina, y que contiene un líquido de color extraño,

Si es que a veces me gano a pulso la fama de rara…