¿Por qué tantas personas tienen la costumbre de rascarse la cabeza con el capuchón de los bolis BIC? No hay nada más asqueroso para una persona que, como yo, aún no ha perdido la costumbre infantil de meterse a la boca los lapiceros y bolígrafos que encontrase en el boli propio la caspa de una cabeza ajena…
¿Por qué en un lugar donde cada día veinte personas utilizan el microondas nunca nadie cae en la cuenta de que de vez en cuando hay que, por lo menos, lavar el plato giratorio? No hay nada más asqueroso para una escrupulosa como yo que calentarse un café sobre la costra de cafés ajenos acumulada durante meses…. Y lo mismo sucede con los mantelitos individuales plastificados que se utilizan para comer. Puedo adivinar, con un margen de error del 1%, lo que cada día han comido mis compañeros.
¿Por qué entre veinte personas nadie, absolutamente nadie, se da cuenta de que un par de tristes plantitas agonizan día tras día hasta morir? Sólo necesitaban un traguito de agua de vez en cuando ¡snif, snif!. Milagrosamente, el cactus que me ayuda a descargarme de electricidad y mala leche sigue vivo…
¿Por qué mi portaclips está roto, ha desaparecido de mi mesa el cargador de móviles que sobre todo sirve para que los comerciales se acerquen a saludarme, y en su lugar ha aparecido ¡una lupa enooooorme! que obviamente no necesito para nada?
Hogar laboral… dulce hogar laboral….
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

29 oct 2008 | 03:21 PM
lebiram
Hola.
¿puedo añadir alguna preguntita más?
¿Por qué siempre dejan abierta la puerta del servicio de caballeros al salir?
¿Por qué cada vez que voy a usar la fotocopiadora tengo que reponer el papel?
No pondré más preguntas para no bloquear el buzón.
Saludos.
29 oct 2008 | 06:03 PM
mixcelaneas
Jajaja, ya volviste "a renegar" al trabajo? ;)
Si tenés que compartir lapiceras, quizás deberías ir tratando de sacarte la costumbre de ponerlas en la boca. Creo que además de caspa de otros se deben juntar babas de otros, ajjjj... porque si no limpian el plato del micro menos limpiarán los Bic.
Besoss.
2 nov 2008 | 12:47 PM
bruxana
Hola guapa:))
Ufff... la falta de educación laboral...
Afortunadamente, el 90% de las personas con quienes he compartido espacio laboral era más ó menos correcta y respetuosa (porque al final todo esto lleva a lo mismo: es un tema de educación y, sobre todo, de respeto). Como casi siempre limpiábamos nosotras la oficina (los chicos se escaqueaban, claro. Entre otras cosas, porque solían ser jefes), procurábamos no manchar. Las plantas siempre fueron cosa mía. Con horario partido, no comíamos allí... y si comíamos algo ó alguna vez, lo hacíamos de modo que se ensuciara lo mínimo...
Con los dos chicos para quienes trabajé dos años y pico hace bastantes no teníamos grandes problemas con el orden y la limpieza. Además, el despacho no tenía aseo (éste era común para toda la planta de oficinas) por lo que no ´había que preocuparse. Si acaso, me mosqueaba con uno de los dos cuando no se fijaba en que acababa de fregar el suelo y lo pisaba...
"M" era bastante maniático de la limpieza. Siempre venía duchadito, oliendo bien, no soportaba los ceniceros sucios ni el baño idem... y, si nos ponemos, ni los cristales manchados. Y también era ordenado: no le gustaba que cambiásemos las cosas de sitio (tema grapadoras, folios, porta-clips). Luego tenía tropecientas neuras, pero al menos en ese sentido...
Los problemas sólo me los encontré con el jefe que tuve durante más de 11 años. Era de los que no cierran la puerta del baño si están orinando (en ningún sitio) ni prestaba atención en cómo quedaba el baño tras ir él, de los que no se cortaba si tenía que cortarse las uñas (suena casi redundante), si comía algo lo ponía todo perdido... Y lo curioso es que para él todo esto era normal... ó pensaba que con eso era todo como estar más en confianza...
No sé. No es un tema de pudor, el asunto "puerta del baño", por ejemplo: no soy particularmente pudorosa. Es un tema de respeto a los demás. En una de las oficinas el baño estaba justo frente a la puerta de entrada al local desde la calle (era un piso con cambio de uso a local, casi una especie de "loft", porque se le habían tirado casi todas las paredes...) y a mí me daba una vergüenza atroz que entrase gente y viera la puerta del aseo a medio cerrar... y escuchar que había alguien haciendo lo que se suele hacer. Yo siempre cierro la puerta, por mucha confianza que tenga con quien esté en ese momento... y me estoy refiriendo también a mi casa. Ya digo: respeto al otro, simplemente.
Mi ex-jefe si decidía comer una naranja (tuvo una época, a media tarde) lo ponía todo perdido. Todo incluía paredes. Con lo fácil que es comer naranjas, que para eso vienen en gajos... Pues no: las iba partiendo a trozos con una navaja... y todo perdido. Con los consiguientes mosquitos (encima, ni se le ocurrió relacionar que de pronto aparecieran por manadas... con el hecho de tirar los desperdicios en la papelera de su mesa).
Caso aparte es lo de ir poniendo pañuelos en los radiadores. Según él "a secar". Sin comentarios. Que el negocio era comercial y, por tanto, abierto al público...
Menos mal que no comíamos en la oficina. Menos mal.
(Las plantas también en este caso eran cosa mía. Es más: las compraba yo. Y durante años, periódicamente, surgía la pregunta/duda "Ah...¿pero no son de plástico?". Vamos a ver ¿es que no veía que el ficus que empezó midiendo 30 cm... se puso en 1,80mts...????)
Ya digo: al final, falta de respeto y educación. Eso, y que algun@s somos mú limpios en casita... pero debemos pensar que de puertas para afuera todo es calle...;)
Paciencia. Y besos:))
2 nov 2008 | 12:54 PM
elpatiodemicasa
Bruxana, creo que andamos cruzándonos.....
La verdad es que a diario apenas me asombran esta serie de cosas... pero después de seis meses sin aparecer por la oficina, me he encontrado tal caos y tal desidia (ya digo, las plantas sólo necesitaban un traguito de vez en cuando, y las han dejado morir) que no sé si enfadarme o echarme a llorar. Hay cosas que no es que ya se deban hacer por lo demás, sino por uno mismo (calentarse un café en un microondas lleno de restos de tomate, chorizo, lentejas, etc.... es verdaderamente repugnante... yo, particularmente, prefiero pasar sin café... me adapto a casi cualquier situación, pero a la falta de higiene, nunca...).
Escribe un comentario