Confieso que he pecado. De pensamiento. Esta mañana, una persona me ha comentado con sorna Aprovecha con tus niños, que cada día que pasa te queda un día menos para volver a trabajar”. Y no sé si es porque bastante sensible estoy yo, o porque la persona en cuestión le ha dado ya unas cuantas pataditas a mi moral con el mismo tema, que no he podido detener el pensamiento que velozmente ha cruzado mi cabeza Y a ti, como a todos, cada día que pasa te queda un día menos para morirte”. Y para no pecar también de palabra, he tenido que morderme tanto la lengua, que casi me enveneno.

Y luego he pensado que el mío había sido un pensamiento muy cruel (su comentario también, pero allá cada uno con sus sentimientos) y me he sentido culpable toda la mañana. O a lo mejor no era culpable, sino solo estresada por querer hacer un montón de cosas que no vienen al caso en unas pocas horas. Va a ser eso. El caso es que al bajar del tren, en el andén estaban dos monjas muy, muy viejitas, y me he dicho Es una señal, debería confesarme”. Y como yo no le cuento mis cosas a un cura ni borracha y fumadísima, pues confieso mis pecados aquí, en espera de que la penitencia no sea muy dura. Y a ser posible, ruego absolución…je,je...