Hasta ahora era todo sonrisas. Sonrisas a media toma y al acabar de comer, cuando ya está satisfecha. Sonrisas cuando Rn. se acerca a ella. Sonrisas cuando Ro. llega de trabajar. Sonrisas cuando ve que la miramos. Sonrisas como respuesta a nuestras sonrisas. Pero hace un momento, le he dado un montón de besos en el cuello y ha soltado una carcajada. Su primera carcajada, su primera risa. He repetido la retahíla de besos varias veces, y todas ellas se ha vuelto a reír sonoramente. No creo que exista en todo el mundo música más bella ni risa más limpia que la primera risa de un niño. Y no sé si es por culpa de la prolactina, de la oxitocina, o de cualquier otra hormona relacionada con la lactancia, o simplemente porque soy medio lela y parezco nueva en esto, pero no he podido evitar que se me salten las lágrimas…