No sé si he comentado alguna vez que la publicidad no me hace demasiada mella (al menos, eso creo). No veo mucha televisión, por lo que tampoco soporto demasiados cortes publicitarios. Cuando leo un periódico, una revista, apenas me fijo en los anuncios. Y los carteles de las carreteras, de las marquesinas de autobuses, la mayor parte de las veces se vuelven invisibles a mis ojos. Mi propia empresa había colocado un cartel de esos, de un llamativo tono rojo, a unos cien metros de sus instalaciones, y tardé un par de días en verlo. Es más, si lo vi es porque alguien me comentó que estaba allí. Con esto, además de decir que la publicidad no me interesa mucho, también digo que soy muy, muy despistada. Pero desde hace unos días está llamando mi atención la publicidad que aparece en el blog, justo en la esquina superior derecha. Se ve que, dependiendo de lo que escriba, google considera que me vendrían bien ciertas cosas. Y algunas son curiosas, curiosas…

· Un divorcio express por 450.- euros. No sé si es caro o barato, pero no lo necesito. No estoy casada.

· Un remedio definitivo para el dolor de cabeza. De gran ayuda, quizá en casos crónicos. Lo mío fue solo cuestión de tres o cuatro días.

· Libros. Libros sobre bebés, sobre el parto, sobre el embarazo. Lo siento. En su día leí demasiados. Mis neuronas, en estos momentos, necesitan otra clase de lecturas.

· Un cojín de lactancia. La verdad es que con los cinco cojines amarillos que tengo desperdigados por el sofá, me apañé de maravilla durante veintiún meses. Si ahora no fuese así, seguro que Rn. me prestará uno enorme, casi tan grande como él, que tiene en su habitación.

· Una casa en Vinarós. Una vida junto al mar. Aquí sí que me han dado, porque en Vinarós no, pero una casita en Alcoceber, en la tranquila urbanización donde hemos veraneado los últimos años, ya me gustaría tener, ya. Cada verano sueño con que la casa que alquilamos es nuestra, y pasamos los inviernos allí desayunando en su estupenda terraza, con un liviano jersey sobre nuestras camisetas de manga corta…. Casi aciertan…

· Terapia con células madre, de mi propio organismo. Creo haber dicho en alguna ocasión que me da miedo la enfermedad, no que actualmente esté enferma. Por si había dudas, no soy nada hipocondríaca.

· Decoración. La reforma del baño de mi casa sin hacer obras. No es que no me guste la idea. La decoración me gusta, y cambiar los baños de mi casa, de hace más de veinte años, pues no estaría mal. Pero la verdad, quedamos tan hartos cuando, hace dos años y medio, cambiamos las ventanas, que se nos han quitado las ganas de reformar nada para una buena temporada. Además, urge más reformar la cocina.

· Preguntan ¿Tienes un sueño? ¿Coche nuevo? ¿Reformar casa? ¿Viaje?. A lo que yo respondo: Sí, tengo un sueño ¡Tengo un sueeeeñooooo! ¡Lo que daría por tener aquí, y ahora, mi camita! Ains……

· Un préstamo personal. Porque las buenas personas también pueden tener problemas. Así, literal. ¿¡He dicho yo alguna vez que sea buena persona!?. En realidad soy una bruja, una víbora, una mala bestia…

Pues nada, mientras me quedo aquí esperando que me oferten una escoba, un encantador de serpientes a domicilio, o una jaula, os deseo que paséis un buen fin de semana.