El pasillo de la puerta = El recibidor de casa.

Tainasia = Taichí (y gimnasia, supongo).

Nalas = Hienas (parte de culpa es del Rey Leon, y parte de una extraña mezcla de conceptos).

Culcadora = Calculadora

Funifilar = Funicular


Rn: Aita, aita, ¿a que tú también tienes un bebé en la tripa?

Ro: No, Rn. Amatxu tiene un bebé en la tripa. Los chicos no podemos tener bebés. Sólo las chicas pueden. Amatxu es una chica, y por eso puede tener un bebé en su tripa.

Rn: Pero tú también tienes. Amatxu tiene una niña en su tripa, porque es chica. Y tú tienes un niño en tu tripa, porque eres chico.

No estaría mal como método para compartir “tareas”. Pero me temo que de momento no funciona.

Ayer por la noche yo mordisqueaba una manzana, mientras preparaba las cosas de Rn. para la escuela. Era royal gala, y aunque a mí me suelen gustar más las golden, me estaba pareciendo deliciosa. Generalmente me como las manzanas enteras, dejando únicamente el troncho, pero ayer, no sé por qué, me dio por partirla por la mitad y quitarle el corazón.

Rn: Ama, ¿qué estás comiendo?

Yo: Una manzana

Rn: Yo quiero

Yo: ¿Quieres comerte la otra mitad?

Rn:

Con gran pesar se la di. Aunque había más manzanas en el frutero, estaba segura de que no estarían tan buenas. Pero una madre es una madre…

Rn: Ama, no me gusta la sala

Yo: Cómela en la cocina

Rn: No, ama. No me gusta la sala

Yo: Ya, a mí tampoco. Ya sabes que sólo se puede comer en la cocina. A mí tampoco me gusta que comas en la sala

Rn: ¡Ama! ¡Que no me gusta la sala!

Yo: Vale, Rn., cómela en la cocina. Súbete a tu trona y cómela ahí

Entonces Rn., con cara de estar perdiendo la paciencia, me puso la manzana delante de la cara, con la parte roja hacia mí, y señalándola me dijo: Ama, que me quites la sala, que no me gusta”.

La piel. Quería que le quitase la piel. Me pregunté por qué extraño motivo le llamaría sala, y se lo comenté a Ro.

Ro: Quizá te lo está diciendo en euskera…

Y efectivamente, me lo estaba diciendo en euskera. Azala. Pronunciado asala. No sala. Azala. Osea, piel. Y la falta de entendimiento no era debida a él, sino a mí.

En casa tenemos un diccionario inglés- español, el diccionario de la RAE, y el Corominas. Pero no tenemos un triste diccionario euskera – castellano. Bueno, sí, Rn. tiene uno. Un precioso lehenengo hiztegia con escenas familiares hechas de plastilina, que resulta bastante útil. Las partes del cuerpo, las zonas de la casa, las estaciones, los parentescos… Pero obviamente, es insuficiente. Del sábado no pasa. Tenía otro libro en mente. Pero la recopilación de relatos eróticos tendrá que esperar, desbancada por un diccionario. Ay, Ma., quién te lo iba a decir a ti….