El teléfono había sonado cinco o seis veces, y nadie atendía la llamada. Así que interrumpí lo que estaba haciendo, y cogí el auricular.

Yo: Matasuegras de Colores, buenas tardes.

Voz al otro lado: ¡ Iñakiiiii !

Yo: Perdón ¿con quién querías hablar?

VAOL: ¡¡ IÑAKIIIIIII !!

Yo no soy Iñaki, obviamente, y en mi empresa actualmente no hay nadie que se llame así.

Yo: Perdona, estás hablando con Matasuegras de Colores. Aquí no hay nadie que se llame Iñaki. ¿Puede ser que quisieras hablar con otra persona?

VAOL: ¡¡¡ Jooooderrrrr!!!

Y me ha colgado. Además de deleitarme con el exabrupto, me ha colgado con cajas destempladas. Está claro que no deseaba hablar conmigo. Pero por esa regla de tres, cuando ha gritado “Iñakiiii” en mi delicada orejita, yo también podría haberme deshecho de él de la misma manera. Colgándole. Dicen que tengo una voz muy dulce, y desde luego inconfundiblemente femenina, así que está claro que yo no me llamo Iñaki.

Como detesto la mala educación. Cada vez que escucho lo mal educados que son los niños de ahora, se me revuelven las tripas. Porque yo, que queréis que os diga, todos los días me encuentro con muestras de falta de respeto por parte de personas adultas, y bien adultas. Y eso que las buenas maneras no cuestan dinero.

Por cierto ¿qué son cajas destempladas?