Nada. Otro año igual. De nuevo he vuelto a quedarme sin lo que había pedido. Y mira que he sido buena, pero no hay manera. A lo mejor es porque no les escribo la carta. Pero con todas las que reciben, supongo que será un trabajo adicional para ellos leer una más. Y los mails y mensajes SMS no me parecen correctos en este caso, más que nada porque los navideños me ponen del higadillo. Así que me limito a pedirlo mentalmente. Que digo yo que como son magos, pues bien podrán leer el pensamiento ¿no?. Pero nada, los muy jodíos Sus Majestades nunca me traen lo que quiero. Y eso que no pido nada caro. No pido una casa más grande con jardín, ni botas de Prada, ni bolsos de Loewe, ni joyas, ni trajes de diseño. Total, ahora que empieza a ser más complicado medirme a lo ancho que a lo alto, no hay prenda, por buen corte que tenga, que consiga estilizar mi figura. Y tampoco pido nada altruista. La paz en el mundo. Pues no. Eso ya sé que no depende de ellos. Igualdad para todos. Sí, sí, muy bonito pedirles algo así, mientras seguimos buscando diferencias con los demás con la única meta de seguirles pisoteando. Salud. Bueno, eso en parte depende de mi herencia genética, en parte de toda la porquería que nos hacen comer y respirar, y en parte de mí misma, así que supongo que poco pueden hacer. No. Yo solo pido tiempo. Que mis días tengan treinta horas. Dos más para dormir. Dos más para estar con Rn. Una más para no tener que planchar, limpiar, hacer la compra como si siempre estuviese a punto de batir un record de velocidad. Y una para mí. Sólo para mí. Para leer, para escribir, para pasear, para pensar. Para lo que me dé la gana. Unica y exclusivamente para mí. Seis horas diarias más. No es tanto. Pues nunca me lo traen. Yo creo que en el fondo me consideran un poco rojilla, y me castigan por ello. En vez de tiempo, me han traído un paraguas tan plegable que cabe en una de mis pequeñas manos. Supongo que será para que esté siempre dispuesta a capear los temporales. Y también me han traído unas brochas de maquillaje y unas sombras de ojos. Ya que no puedo dormir dos horas más, al menos es una ayudita para borrar los signos del cansancio y la falta de sueño. Así que estoy empezando a desilusionarme y dejar de creer en ellos. Porque a ver, en ninguna parte del libro que cuenta su historia dice que fuesen reyes, ni que fuesen tres, ni que ninguno fuera negro. Total, que lo único que parece más o menos claro es que eran magos. Y con más de dos mil años de experiencia a sus espaldas, me parece que un truquito como conseguirme unas horas más al día debería ser una tontería para ellos. Así que estoy pensando que las próximas navidades voy a escribirle la carta a mis sobrinas, de seis y ocho años, expresándoles mi deseo de disponer de más tiempo. Desde ayer tienen un juego de Magia Borrás, y con un poco de práctica, a lo mejor me lo consiguen…