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La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

14 Diciembre 2007

Libertad

Ayer, cuando salí de trabajar, hacía un frío de mil demonios. Mientras esperaba al tren, llamé como cada día a Ne., la vecina que recoge a Rn. cuando sale de la escuela y se encarga de él hasta que yo llego. Llamo cada día para saber si me esperan en el patio de la escuela, en el parque, en la plaza, o vienen a buscarme a la estación. Pero ayer, mientras escuchaba el tuuuut, tuuuuut, sólo tenía un deseo “Por favor, que estén en casa, que estén en casa, que estén en casa”. El frío, unido a que no me encontraba muy bien, hacía que lo único que me apeteciese fuese estar tirada en el suelo del salón jugando con Rn. a construir casas y garajes con piezas de madera, o ver acurrucados en el sofá un DVD de Caillou. Estaban en casa, pero no en la mía, sino en la de Ne., así que pasé a recogerle. Estando allí me fijé que dos pajarillos en sendas jaulas, que habitualmente están en el balcón, estaban en la cocina, debido al frío.

Yo: ¡Mira, Rn! ¿Has visto los pajaritos?

Ne: Yo creo que no le gustan, porque no les hace mucho caso, no creas….

Rn. levanta la cabeza sobresaltado, y la mira extrañado

Rn: Es que están tristes

Ne: ¡Ene! ¿¡Cómo que están tristes!? ¿Por qué iban a estar tristes?

Rn: Porque están en jaulas

Ne: ¡Anda! ¿Y dónde iban a estar si no?

Se lo piensa unos segundos…

Rn: Pues volando (levanta sus manos a la altura de la cabeza, como para afianzar lo que dice). Los pájaros… tienen que estar… libres….

Un día, tendría Rn. un añito más o menos, mientras le paseaba en su sillita, dos señoras de unos cincuenta y tantos me pararon en la calle. Yo no las conocía de nada, pero ellas querían felicitarme por tener un niño tan guapo. “Es el niño más bonito que hemos visto en el pueblo”, dijeron.

Cuando llevé a Rn. a su pediatra para la revisión de los dos años, la enfermera se quedó sorprendida. Mientras le pesaba, le medía, y me hacía las preguntas de rigor, Rn. no paraba de hablar.

Enfermera: Este niño tiene un vocabulario muy amplio. No es común en un niño de dos años. Construye frases completas, y perfectas.

Rn: Ama, dame el coche rojo (en la consulta siempre hay juguetes para entretener a los niños)

Enfermera: ¡Como! ¿¡Pero distingue los colores!?

Yo: Sí, la verdad es que los distingue muy bien. Y no sólo los colores primarios. También distingue el marrón, el lila, colores así…

Me mira con desconfianza

Enfermera: Bueno, eso habrá sido casualidad…

Yo: No, no, los distingue

Enfermera: A ver. Rn. ¿de qué color es el bolso de amatxu?

Rn: Marrón

La enfermera busca algo con la vista

Enfermera: ¿Y de qué color es el tapón de esta crema?

Rn: Lila

Enfermera: ¿Y esto?

Señala el fondo de la alfombrilla del ratón. Es de un verde muy oscuro, casi negro.

Rn: Verde

Enfermera: ¡Bueno, no me lo puedo creer! Hay niños que vienen a la revisión de los cuatro años y no distinguen los colores. En mi vida había visto un caso igual…

Y se fue corriendo a buscar al pediatra a su consulta, para que hiciese su parte de la revisión. Mientras volvía, le iba comentando

Enfermera: Es que está espabiladísimo. Es una pasada. No veas como habla…

Rn. siempre fue un niño muy chupetero. Le encantaba el chupete. Dormía con tres o cuatro esparcidos por la cama. Así, si se le caía uno por la noche, siempre tenía más para elegir, y nosotros no nos teníamos que levantar de la cama a recogérselo. A los dos años y medio, seguía utilizando chupete, pero además, estaba comenzando a pedirlo en la calle. Cuando le negábamos algo (la compra de un juguete o una chuche) pedía el chupete como compensación. Algunos pediatras aconsejan que el chupete deje de usarse a los dos años, argumentando que puede deformar el paladar, y yo sabía que a Rn. le iba a costar muchísimo, y a nosotros también. Preveía berrinches, nervios y noches en vela. La tarde de un viernes, mientras estábamos en la plaza, Rn. había tenido una pequeña rabieta y había pedido el chupete. Ai., un amigo nuestro, le vio y se sorprendió…

Ai: Rn., ¿qué haces con chupete?

Rn. no contesta. Yo, un poco aparte, le comento que últimamente cada vez lo pide más en la calle, como consolación cuando no puede conseguir algo.

Ai: Rn., dame el chupete. Si me prometes que no chupas más chupete, yo te prometo que mañana te llevo en el todoterreno, y conduces tú.

Rn. abre unos ojos como platos. Le fascinan los todoterrenos, y el de Ai. sobre todo. Rn. y Ai. tienen una relación de mutuo cariño un poco especial. Le da su chupete. Ai. me lo entrega. Yo lo meto en el bolso, un poco alucinada. Por la noche, tras leer un cuento, le digo a Rn. que voy a apagar la luz.

Rn: Ama, el chupete

Yo: Rn., le has prometido a Ai. que no ibas a usar chupete ¿te acuerdas?

Rn. lo piensa un momento, y me mira suplicante

Rn: Ama, sólo en la mano

Yo: Bueno. Pero sólo te dejo este. Y recuerda que no debes chuparlo. Lo has prometido

Rn. agarra fuertemente el chupete, y pone su mano a la altura de la cabeza. A la mañana siguiente, cuando voy a despertarle, el chupete sigue ahí, en su mano, como si se hubiese quedado pegado. Yo no me lo puedo creer. Ai. cumple su parte del trato y lleva a Rn. en el todoterreno hasta uno de los barrios que rodean nuestro pueblo, al que se accede por un camino muy poco transitado. Rn. disfruta como nunca.

Ai: Pero, Rn., esta noche ya tienes que dormir sin chupete. No vale tenerlo en la mano, ¿vale?

Y Rn. durmió sin chupete, ni siquiera en la mano. Y así es como todos los chupetes acabaron en el cubo de reciclaje. Sin traumas, sin llantos, y sin noches en vela.

Cuando Rn. empezó la escuela, le costó bastante adaptarse. Durante algo más de diez días, lloraba desconsoladamente para entrar a su clase. Yo tenía que entrar con él, ponerle la bata, y quedarme un ratito allí, para darle seguridad. Pero cuando me hacían marchar, Rn. volvía a llorar, y yo me iba con el corazón en un puño. Un día, en el camino hacia la escuela, Ai. nos esperaba en el todoterreno. Ai. tienen un hijo, Ux., de la edad de Rn. Son muy amigos.

Ai: Rn., monta, te llevo a la escuela

Rn. no se lo piensa dos veces, y salta al todoterreno. Su cara de felicidad es para grabarla.

Ai: Rn., te llevo hasta la escuela. Pero hoy no tienes que llorar cuando entres ¿vale? Vamos en todoterreno, y hoy sin llorar….

Rn. lo piensa unos segundos, y, muy serio, se baja del todoterreno

Yo: Rn., cariño, ¿no quieres ir en todoterreno?

Rn: No, andando

Yo: Rn., pero si te encanta. Anda, sube

Rn: ¡No! ¡Andando!

Ese día, como todos, Rn. lloró a moco tendido. Pero yo me fui a casa contenta. Un pequeño esbozo de ética le decía que no podía aceptar lo que le ofrecían , porque él no iba a poder corresponder a su parte del trato.

Bueno, pues después de contar todo esto, y de haber llenado de babas mi teclado, tengo que decir que nunca, nunca, me he sentido tan orgullosa de mi hijo como me sentí ayer. Que con tres años sea capaz de dar a entender que no le produce ningún placer observar a unos animales que no están libres, hace que se me salten las lágrimas….

Y ayer también se dio un extraño paralelismo de esos que a veces suceden en nuestras vidas sin que sepamos muy bien por qué. Pero eso ya lo contaré en otro momento.

Continuará….

servido por elpatiodemicasa 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Rafa

Rafa dijo

Hola, bonita bitácora. Yo también tengo una que se llama El patio de mi casa pero alojada en blogspot. Mira por dónde ya tenemos algo en común. Nos vemos en la red.

Ben cordialment

PD: Caillou les encanta a mis niñas (una de cuatro y otra de dos).

14 Diciembre 2007 | 08:49 AM

tumbaita

tumbaita dijo

¡ Bravo por tu mocosete ¡ quierelo mucho

14 Diciembre 2007 | 10:05 AM

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Tu hijo es un sol y muy inteligente en todo sentido, sobre todo con la sensibilidad para apreciar la naturaleza y lleno de valores (que muchos mayores deberían aprender o recuperar) como la libertad y la responsabilidad de cumplir con la palabra. Todo esto lo debe haber "mamado" en su hogar, de su papá y su mamá.
Toda la felicidad para los 3 y la otra personita que está llegando.
Besoss.

14 Diciembre 2007 | 01:31 PM

solounpoco

solounpoco dijo

Menos mal que al pobre no le dio por un Ferrari. Desde luego este niño apunta maneras y espero que conforme crezca no pierda el encanto que tiene, gracias también a la educación que le estais dando. Si todos los niños fuesen así no necesitaríamos Supernanys al rescate.

Besos

14 Diciembre 2007 | 01:55 PM

Scout Finch

Scout Finch dijo

¡Yo quiero un niño como el tuyo! Debes alucinar cada día con él. Y lo que cuentas es impresionante, sobre todo lo del chupete.

¡Un saludo!

14 Diciembre 2007 | 01:56 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola guapa:))
Me ha encantado. Me encantan los post donde hablas de tu peque. Me encantan los niños pequeños... y su especial sentido de la lógica.
Al parecer, yo no fuí una niña demasiado "normal" (al menos, eso habría dicho la enfermera de tu pediatra..., nunca entenderé que se catalogue como "normal" el que un niño no hable con un año y como "anormal" que reconozca los colores con dos..., en fin (es que como tengo tant@s conocid@s con críos, pues me llegan con esas cosas, y ganas dan de matar a algunos psicólogos infantiles). A mi madre le decían que la razón por la que yo hablaba cual cotorra al año de vida era porque me hablaba mucho. Seguramente es lo que le pasa a tu Rn.: tiene la suerte de tener unos padres que son conscientes de que un niño es una persona pequeña, pero persona al fin y al cabo... no un animalito (tengo también casos próximos: reaccionan ante las reacciones lógicas del bebé como si éste fuese un perrito avanzado, vamos). Los niños son pequeños, no tontos. Probablemente un niño que pregunte "¿de qué color es eso? (en su lengua, claro)?" y no le den una respuesta lógica y comparada... no sabrá cual es el color, e igual deja de interesarse por el tema...
Además, es obvio que tu peque es un niño feliz e inteligente. Muy evidente..., teneis mucha suerte los tres.
La historia del chupete se parece mucho a cómo dejé de morderme las uñas... con cinco ó seis años. Un tema casi de "amor propio". Tu peque realmente "no necesitaba" el chupete y debe ser que razonó rapidamente y decidió que prefería el paseo en todoterreno. En mi caso una seño del cole se lo expuso a mi madre como "defecto" mío "!!!hasta se muerde las uñas!!!!" y yo decidí que esa tipa era una imbécil (entre otras cosas, porque se iba por las ramas si le preguntaba cosas interesantes, como de dónde salían los animales que no nacían de huevos) y que no me iba a morder las uñas más. Hasta hoy.
Y tiene toda la razón en lo de los pájaros. Claro que ahora le podeis explicar que algunos pajaritos tienen que estar en jaulas porque libres se morirían (los canarios). Y alucinará a sus seños cuando haga ese razonamiento por comparativa con las águilas ó con las palomas...;)
Qué envidia me dais. Y más si me acuerdo de mi sobrino y la madre que le ha caido en suerte..., me dan ganas de mandártelo (al niño) que seguro que en una semana con tu Rn. se espabilaba del todo...;)
Un besazo. Bueno, dos: a repartir:))

14 Diciembre 2007 | 04:56 PM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Gracias a todos.
En realidad Rn. es un niño como todos, es decir, que se comporta como un niño, como debe ser. Tiene sus rabietas, no siempre obedece, está en la fase de decir todas las palabrotas que ha aprendido, prefiere seguir jugando a ir a dormir, etc.... pero hay ciertos momentos que, aunque no se den todos los días, te permiten comprobar que los valores que le intentas inculcar no caen en saco roto, aunque en un principio pudiera parecerlo. Como Bruxana, yo también pienso que hablar con ellos, y hablar de manera lógica, es muy importante (toma la queca, dame el tete, toma bibe, viene un popó, mira un guauguau, me parecen, además de insufribles, contraproducentes). Pero pienso que también es importante hacer acopio de grandes dosis de buen humor, de paciencia, y por supuesto, de cariño y tiempo compartido. Algo tan simple como cenar todos juntos, en la misma mesa, y no los niños primero y luego los adultos, me parece sumamente importante…
Bienvenidos los nuevos. Os debo una visita…

17 Diciembre 2007 | 11:43 AM

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Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

Y lo último que tiene a Rn. fascinado es...

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