Cada día, Ro. y yo hacemos el trayecto que separa nuestra casa del trabajo escuchando la radio. Siempre la misma emisora, siempre el mismo programa, desde hace unos años, tres, cuatro, ya no sé. La verdad, es un programa que, objetivamente (¿o subjetivamente?) me parece bastante insulso (aunque intenta ser gracioso), pero parece ser que es el que mejor información del tráfico ofrece, ya que es en tiempo real. Me explico. Cualquier oyente puede enviar un SMS, o llamar a la emisora, y dar parte de cualquier anomalía que haya en las carreteras. Así, si escuchas que en tu trayecto habitual un camión ha perdido la carga y ya desde las siete de la mañana hay un atasco de mil demonios, puedes optar (si es que en realidad puedes), por tomar una carretera alternativa. En ese sentido es bastante útil, ya que siempre hay quien “te avisa” de que “en la curva de Max-Center un turismo se ha salido de la calzada”, “en el Cruce del Gallo un turismo y una furgoneta han colisionado”, “la salida de Portugalete ya está petada”, etc… Otros, incondicionales, dan su parte diario del tráfico mediante un SMS, y otros, simplemente, llaman para saludar al locutor y charlar un rato con él. Todos ellos tienen un nick. Parece que las personas, en la radio, en internet, somos reacios a mostrar nuestro auténtico yo, o nuestro yo habitual.

La verdad es que algunas de las personas que participan en ese programa me resultan insufribles. Está el que todos los días, sea personalmente o por SMS, hace el mismo comentario “Autonomía (o la calle que cuadre) más limpio que el tanga de la Schiefer”. Tanto tiempo escuchando el mismo chistecito estúpido a diario ya me tiene frita, que digo yo que ya podía inventarse algo nuevo, o por lo menos cambiarle a la Schiefer el tanga por una braga o un culotte, pues supongo que la buena mujer usará otro tipo de ropa interior. O no, quién sabe… Tampoco falta el que todos los días llama a primerísima hora para contar las últimas noticias como si el mismo en persona las hubiese recopilado, las hubiese redactado, e incluso hubiese ido a la imprenta a decidir donde debían ubicarse las correspondientes fotos que las acompañan. Sospecho que se levanta media hora antes de lo que necesita para ir a la cafetería de turno y leer el periódico antes de ser el primero en llamar a la radio (el programa comienza a las siete). Y también están los pseudo filósofos o pseudo poetas que, vía mail o SMS, envían a la emisora frases del tipo “no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita”, “tú no eres todo, pero sin ti todo es nada”. Cuando las oigo, no puedo evitar recordar aquellas que mis amigas me escribían en la carpeta del instituto: “el que se enamora no lo nota, pero poco a poco, se vuelve idiota”, “mi corazón por ti palpita como una patata frita” “el amor es una locura que solo la cura el cura, y cuando el cura la cura comete una gran locura”. Quizá es una asociación de ideas estúpida, pero no la puedo evitar. Frases grandilocuentes en entornos donde carecen de sentido.

El caso es que entre todas esas personas que participan en el programa han creado una gran cuadrilla, se felicitan los cumpleaños, y hasta organizan fiestas en discotecas y todo (quedadas, las llaman). Y otro detalle importante, es que los oyentes de dicha emisora, para reconocerse por la calle, llevan anudado en la antena del coche, o colgado en el retrovisor, un lazo naranja. Así, cuando se encuentran en la carretera, pueden tocarse el claxon y sentir, por unos momentos, que tienen un amigo más. Y aquí es donde enrojezco al reconocer que nosotros, en nuestro coche, también llevamos lazo naranja, desde hace bastante tiempo. Un cliente de Ro. , “colaborador” habitual del programa, al saber que él también lo escucha mientras va a trabajar, se lo regaló. Y la verdad es que un par de veces, mientras viajábamos fuera, de vacaciones, nos ha pitado algún que otro coche con lazo naranja…

Tengo que decir que desde tan insulso programa, también surgen loables iniciativas. Por ejemplo, el año pasado, entre varios “colaboradores” editaron un calendario, en el que posaban desnudos, en poses muy divertidas. No eran modelos, ni musculosos bomberos, ni perfectos cuerpos deportistas, sino gente normal, como tú y como yo, con michelines, barriguita, incipientes calvas o narices imponentes. Los beneficios obtenidos por la venta de los calendarios fueron a parar a ASPANOVAS, la Asociación de padres de niños con cáncer de Bizkaia.

Cuando por la tarde volvemos a casa, desde el momento en que entramos en la cocina, la radio también nos acompaña. Pero ahora sí, otra emisora, un poco más seria. Y solo la apagamos cuando Rn. se marcha a la cama. Últimamente está un poco revoltoso a la hora de dormirse, y cuantos menos estímulos auditivos y visuales tenga alrededor, menos le cuesta conciliar el sueño.

Antes de irme a la cama suelo entrar a arroparle, y a menudo, me quedo un ratito observándole. Y a veces, no sé por qué, no puedo contener las lágrimas mientras le miro. Entonces pienso que debiera marcharme, pero no puedo, quiero seguir viendo su carita así, con esa expresión de tranquilidad, y me quedo allí, llorando bajito, bajito, para no despertarle. Y cada noche, la misma frase, escuchada al azar en un tonto programa de radio, se empeña en volver a mi cabeza “Tú no eres todo, pero sin ti todo sería nada”.

Nota: En el blog de Bruxana leo este meme, animando a hacer un poema visual.Aunque esto de poema no tiene nada (la poesía y yo no encajamos muy bien), ahí queda...