Publicidad:
La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

19 Noviembre 2007

Oiga, usted ¿quiere hacer el favor de tutearme?

Recordaba en la anterior entrada una conversación mantenida con mis sobrinos el día que celebrábamos mi cumpleaños. Y parece que ese día se ha empeñado en volver a mi cabeza repetidas veces últimamente, porque el viernes, leyendo uno de los blogs de Garib (http://unprofexor.blogspot.com/), recordé otra conversación mantenida durante la sobremesa de aquella celebración, esta vez entre adultos. En aquella época estaba en “el candelabro” la propuesta de Sarkozy instando a los centros educativos a imponer el uso del “usted” cuando los alumnos se dirigiesen al profesor, así como a que éstos se levantasen de sus sillas cuando el profesor entrase en el aula. Como suele suceder cuando se toca un tema relacionado con la educación de los más pequeños, había discrepancias. La hermana pequeña de Ro., madre de dos niñas, estaba de acuerdo con dicha medida:

- Pues a mí me parece que aquí se debería hacer lo mismo. Ahora los niños no tienen respeto por los adultos.

Yo, como con cualquier otra medida dictatorial, no estaba de acuerdo.

- Pues a mí no me parece bien. No creo que por imponer el uso del “usted” los niños vayan a ser más educados, ni a respetar mas a sus profesores. El respeto consiste en otra cosa, no en el simple uso de una palabra.

- Pero el uso de esa palabra puede ayudar. Antes a los profesores se les trataba de usted, y les respetábamos. Yo a las profesoras de mis hijas las trato de usted, y al médico también.

- Pues entonces tú lo que respetas son determinadas profesiones que te parecen de un cierto nivel. Respetas el cargo, no a la persona. Para mí, el mismo respeto merecen mi médico y la profesora de Rn. que la persona de la bata verde y la mopa que se encarga de la limpieza del ambulatorio o del colegio. Si los profesores exigen que se les trate de usted, las señoras de la limpieza también estarían en su derecho de exigirlo.

- Yo no lo hago por su profesión, sino por su edad. Siempre trato de usted a las personas mayores (ya empezamos a salirnos por la tangente; parece que de repente todos los médicos y profesores tuviesen una cierta edad que les haga merecedores del usteo, digamos ¿mayores de cincuenta, por ejemplo? ¡Ja!)

Aquí interviene mi madre

- Yo al médico también le trato de usted.

- Pues tú no lo harás por su edad, porque tu médico es bastante más joven que tú.

- No, no es por la edad. Pero es que prefiero mantener las distancias.

Ya. Reconozco que el uso del usted es en cierto modo una manera de mantener la distancia. Algunas personas lo utilizan como un modo de indicar a su interlocutor que no quieren establecer ningún tipo de intimidad. Pero conozco a mi madre. No es su caso. Mi madre quiere mantener las distancias con muchas personas: con la mayor parte de sus (cotillas) vecinas, con la (cotilla) dueña de la carnicería, con su alocada consuegra (incluso antes de que se convirtiese en la bruja de su ex-consuegra)… Pero no les trata de usted. Y si al médico le da ese tratamiento, es porque le impone, casi diría que le teme. No es de extrañar. Mi madre nació en el 44, y como niña de la post-guerra en un medio muy, muy rural, aprendió a casi venerar al cura, al maestro y al médico. Y no les tiene respeto, sino miedo. Claro. El maestro le reñía (y pegaba) de pequeña si no se sabía la tabla del ocho, el cura se cree con derecho a sermonearla por sus (supuestos) pecados, y el médico le abronca cada vez que visita su consulta, porque no cuida lo suficiente su artritis, su diabetes y su colesterol. Además, a mi madre le imponen determinadas profesiones, sobre todo si el desarrollo de sus funciones implica lucir cierta indumentaria (bata de médico, uniforme de policía, uniforme de guarda jurado, etc…).

Y sobre el uso del usted al dirigirse a personas de una cierta edad, como puede ser una profesora de primaria o un médico, que obviamente si ejercen es que no pasan de los sesenta y cinco, y es probable que tengan bastantes menos… pues tampoco me lo creo. Porque normalmente quienes así piensan, no aplican esa norma para dirigirse a la cajera del super, o al quiosquero que se jubilará el próximo año, o al mensajero que nos trae un paquete, o al vendedor del cupón, o al dueño de la frutería…aunque tengan la misma edad de su médico.

Que no. Que a los niños hay que enseñarles el respeto por la vida. Por la vida de las personas, y la de los animales. Hay que enseñarles a tratar a los demás, a cualquiera, sea quien sea, como a ellos les gusta ser tratados. Y eso no se enseña con una palabra, sea la que sea. Eso es un poco más complicado, aunque comienza de la manera más sencilla: con el ejemplo. ¿Queréis que vuestros hijos respeten a sus profesores? Pues no amenicéis la cena despotricando sobre “el hij* put* , negrero, explotador del jefe”, ni sobre “la g*arra de tal compañera” que siempre se escaquea, ni sobre “el gilip*ll*s de la ventanilla del banco” que es más lento que el caballo del malo, ni sobre “los cerd*s de los vecinos” que sacuden las migas del mantel sobre vuestra terraza. Leía hace poco en otro blog (no recuerdo cual) que “los niños de ahora son como los de siempre, lo que sucede es que los padres son gilip*ll*s”. Pienso que el autor de tan brillante frase no iba muy desencaminado. Quizá desde el gobierno deberían obligarnos también a los adultos a asistir a clases, a una especie de escuela, donde aprendiésemos a tratar con respeto (¿quizá hasta de usted?) no solo a los profesores, sino al resto de nuestros compañeros, y ponernos muchos, muchos deberes de comportamiento para el día siguiente, y si no sacamos nota, hala, a repetir… No sé, es para pensárselo.

Y no seré yo quien tire la primera piedra… Yo nunca trato de usted ni a maestros, ni a médicos, ni a policías, ni a funcionarios, ni (por supuestísimo) a curas y monjas. Pero con personas muy mayores, ya ancianitos, reconozco que me sale el usteo. Reminiscencias de la educación recibida. Hay cosas que se graban a fuego durante la infancia. Pero eso no significa que respete mas a un anciano que a una persona de mi edad, o que a un niño. De todos modos, no quiero que se me interprete mal. No estoy denostando el uso del usted. Pero lo que no me parece bien es su imposición (sólo a los niños) como un medio para obtener respeto. Y no nos agarremos a que antes tratábamos a los mayores de usted y les respetábamos. “Antes” (quienes así hablan supongo que se refieren a cuando aún vivía Franco, ese con quién algunos aún aseguran que vivíamos mejor), además del usteo estaba bastante extendido el uso de la tortura (pegar a los niños, reprimir las ideas y los actos de los adultos) y lo que existía no era respeto, sino temor. Y no nos olvidemos de que los niños no eran los únicos que tenían miedo… Demos pasos hacia delante, por favor.

Y para dejar constancia de que hay profesores que no creen necesario que se les trate de usted, dejo aquí un trocito del post de Garib. Se trata de una entrada antigua, en un blog en el que ya no escribe, pero su nuevo blog merece la pena, y mucho (http://www.bloggerenuncubo.blogspot.com/).

“Ya ha pasado la época donde los profes se sentaban y leían un libro mientras los alumnos copiaban, ahora hay infinitas fuentes de información dónde los alumnos pueden encontrar todo el material. Nuestro papel es ayudarles a saber utilizarlas, entenderlas y desenvolverse por sí solos. Ya no somos los monjes que tenían el monopolio del saber encerrado en los conventos. Muchos profes con ideas rancias se quejan de que los alumnos tienen que espabilarse solos como excusa para no hacer mejor material de estudio, pero luego se contradicen al organizar sus clases como si los estudiantes fueran autómatas escuchadores, sin motivarles a pensar. Al final el post de hoy me ha salido de tener cara. Y la verdad, no sé de qué tengo cara yo. Hace poco una alumna comete un horrible error de protocolo en mis clases y me habla de usted. Cuando la recrimino por ello me dice que estaba acostumbrada porque había ido a un colegio de monjas. ¿Tengo cara de monja? le digo. Se me ríe y me dice que no. Menos mal.”

Y antes de acabar, acabo de recordar la advertencia que me hizo una compañera a la que sustituí durante un mes, limpiando una oficina, un verano que trabajé en una empresa de limpiezas. En cierto modo está relacionada con el tema.

- Si algún día te encuentras con la encargada de la oficina, debes tratarla de usted, y llamarla señorita Ms. (la encargada tenía unos cuarenta años)

- Si yo tengo que llamarla señorita Ms., ella tendrá que llamarme a mí señorita Ma. (yo tendría unos veinte)

Afortunadamente, nunca coincidí con la tal Ms. Aunque sospecho que hubiese sido un encuentro divertido…

Bueno, pues que tengan ustedes, todos ustedes, un lunes estupendo.

servido por elpatiodemicasa 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el-secreto

el-secreto dijo

HOLA :
yo recuerdo que cuando iba al colegio nos mandaron hacer un trabajo del cuerpo humano (aparato digestivo , aparato respiratorio etc... ) y yo me ofreci en mi grupo para traer el libro de la coleccion era se una vez el cuerpo humano pues bien el señor maestro me lo cogio para ojearlo y recuerdo que se puso a fumar y yo veia como le caia la ceniza a mi super libro que nos compraba mi madre todas las semanas en el kiosko y ya entonces me parecio una grave falta de respeto hacia mi persona , cuando no se dormia en clase no creo que esa persona mereciese que se le hablase de usted cuando el respetaba a sus alumnos .

19 Noviembre 2007 | 01:51 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola guapa:))
Pues suscribo totalmente lo que cuentas (de hecho, tengo en el borrador un conato de post que va sobre lo mismo...;) )
Llamo de usted a los Notarios. Más que nada, porque los llama todo el mundo... al menos en público. Aunque con alguno tengo trato suficiente como para "apear" el tratamiento... es don tal ó sr. tal. Norma no escrita, supongo. Y no, no me "sale" otra cosa...
Luego, a las personas muy mayores: tampoco me sale el tuteo. Supongo que porque me veo a mí misma de pequeña tratando a esas mismas personas (obviamente, son otras) y llamándolas de usted por norma. Con los clientes, según edad, podía empezar con el usted y pasar al tuteo en las tercera frase (también dependía de cómo me tratasen a mí, claro. Que era raro que me "usteasen"). A la médica que he tenido durante los últimos 4 años, ni por asomo la llamé nunca de usted (cosa que a mi madre no le entra en la cabeza: lo que dices, el atávico respeto por las personas con "carrera"). Funcionarios y demás, igual en la primera frase (depende de la edad y de cómo los vea): luego me paso al tuteo, ya sea la chica de información de la primera ventanilla ó el arquitecto municipal.
A mis profesores (todo mujeres salvo un chico el último año) de la EGB, siempre de usted, por norma y aunque luego el respeto fuese por otro lado. A los del instituto... a todos de "tú" (cosa que a los que llegamos de mi colegio nos llamaba mucho la atención). Salvo al director, pero a ése casi por incordiar (pretendía que nuestra relación fuese más cordial de lo que a mí me apetecía. Y tengo que reconocer que no estaba nada mal, el hombre... pero de ahí el "usted").
¿Si el "usted" por parte de los críos sería ó no beneficioso? No lo sé. Creo que no es un problema de "tuteo" sino de actitud. El típico "objetor escolar" que ya a los 12 años va al colegio a incordiar... le va a dar lo mismo si tiene que llamar "don Rafael" a quien ahora no llama ni "Rafa"... porque apenas va a clase...
Mi padre llamaba a los suyos de usted, desde siempre. Mi madre a la suya no, y al parecer tías suyas se lo recriminaban. Mi hermano llama a su suegro de usted, y me parece una chorrada, porque creo que no se lo llamamos nadie más (igual mi madre, al principio... porque recuerdo que me dijo que porqué tuteaba al padre de mi cuñada. Y le respondí que 'a).- Porque él me tuteaba a mí.' 'b).- Porque tuteo a casi todo el mundo, salvo que sean notarios, que no es el caso precisamente'. Y como me debió decir algo de si la edad y si el respeto, creo que añadí que 'c).- Además, los sujetos machistas-racistas-xenófobos-fascistas-mentirosos patológicos no me merecen ningún respeto')
Aunque ahora que lo pienso... igual me paso al usted con esa joyita que tiene mi hermano por suegro... porque una de las razones por las que yo pueda empezar a "ustear" a alguien es cuando paso a considerarlo un extraño del tipo "perdón ¿usted a mí me conoce de algo para decir lo que ha dicho?". Y pertenece a esa clase de personas...
Besos, guapa:))

19 Noviembre 2007 | 02:46 PM

solounpoco

solounpoco dijo

También hay profesores que llman de usted a sus alumnos. Yo tengo 25 años y sinceramente el "usted" se me antoja muy extraño. Para mi, no se debe tratar de usted a una persona según su rango social, trabajo, estudios, ... sino por la persona que es. De todas formas creo que en España, por lo general, se han perdido los buenos modales.

Besos

20 Noviembre 2007 | 03:27 PM

theo

theo dijo

Bueno... yo trato de usted a todo el mundo, sea la cajera del súper o mi director de tesis. Sólo cuando expresamente me piden el tuteo, dejo de hacerlo. Más que nada porque, en líneas generales, soy muy celoso de mi intimidad y creo que el tuteo refleja la pertenencia a ese círculo privado... Pero entiendo que es una postura que no creo que sea muy compartida, ni tampoco lo pretendo. Pero estoy completamente de acuerdo en que la estupidez de Sarkozy sólo refleja unos tics autoritarios y clasistas, el respeto a la 'autoridad' por autoridad, no por respetable... Un amigo mío, profesor, dijo de la propuesta del napoleón "¿Que se levanten cuando entre en clase? ¡Yo lo que quiero es que se sienten!". Enseñar a respetar es, como muy bien dices, algo más complejo que transmitir temores y frases rituales.

Un saludo!

20 Noviembre 2007 | 03:44 PM

garib

garib dijo

Me has sonrojado y por partida doble. Gracias.

El "usted" es simplemente un mecanismo de comunicación e implica respeto si se usa intencionadamente, no si se hace por obligación. Obviamente, si yo obligara a mis alumnos a formar, estar firmes hasta que yo ordenara lo contrario y decirme "señor, sí señor", acabarían hablando menos en clase y tiesos como un palo, y a lo mejor parecería que me respetan. Pero no me respetarían por hablarme de usted, lo harían por miedo. Y es que todas esas referencias a la educación de antes sugiriendo que es un ejemplo de que el usted impone respeto están equivocadas. Lo que ocurría es lo que ya se ha venido diciendo, que los alumnos temían al profesor y/o que estaban mucho mejor educados. Porque no es cuestión de que me respeten a mí como profe o no, es que han perdido nociones tan simples como las de guardar silencio para no molestar a los otros o cuando alguien está hablando. En realidad hablamos de civismo en general. Yo no creo que por ser profe me tengan que hablar de usted ni respetar más allá de lo que respetarían a cualquiera. Por eso, si me hablan de usted e insisten, yo les empiezo a hablar de usted también, porque merecen el mismo respeto. Se les pasa rápido. Por otro lado, se puede hablar de usted y no respetar nada, y si no, sólo hay que mirar lo que se dicen los políticos.

22 Noviembre 2007 | 07:42 AM

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Gracias por tu comentario en mi casa.
Tienes toda la razón. Yo creo que el respeto no se traduce solo en llamar de usted a alguién, en casa de mi marido, el menor de cuatro hermanos, mis cuñadas hablan de usted a mi suegra, a mi no me sale, tengo confianza y cariño con ella y me parece ridiculo, es como se hacía antes que se llamaba de usted a los propios padres.Para mi eso crea una distancia, mi suegra nunca me ha dicho nada y no creo que piense que no la respeto, simplemente es una persona querida y cercana a mi.
Respecto a los profesores hay muchos padres que en sus casas son los primeros en desautorizarlos delante de los niños, por hay se empieza.

22 Noviembre 2007 | 03:37 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

Fotos

elpatiodemicasa todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera