Las gallinitas no hablan
A los niños hay que decirles siempre la verdad. Ya lo dijeron Les Luthiers hará unos treinta años, con bastante más gracia que yo: “Mirá, nene, como mamá y papá se quieren mucho, papá le regaló a mamá una semillita que él tenía… Esa semillita germinó, creció, y después de nueve meses se convirtió en un hermoso repollo donde te dejó la cigüeña que te trajo de París”.
En serio. Como comentaba en el anterior post, soy de la opinión de que a los niños hay que explicarles las cosas tal cual son, siempre de una manera que pueda resultar comprensible para ellos. Llega un momento en que se hacen preguntas, y esperan respuestas. Si no se hace así, si se les engaña, se les oculta, se les disfraza la realidad, tan solo se contribuye a que se hagan más preguntas, y se “coman el coco” innecesariamente…
El sábado teníamos comida familiar en casa de la madre de Ro. Mis sobrinas, las hijas de la hermana menor de Ro., tienen ocho y seis años. Intuían que van a tener un nuevo primo, por una conversación que escucharon, pero realmente nadie se lo había confirmado. Habíamos preferido ocultar el tema a los niños, hasta estar un poco más seguros de que todo marchaba bien. Pero claro, los niños, y las niñas, no son tontos…. El marido de la hermana de Ro. nos contaba, después de comer, cuando los niños ya echaban carreras por el pasillo, la conversación que había tenido ese día con su hija mayor:
- Aita ¿la tía Ma. va a tener otro niño?
- Pues yo creo que sí, pero como la vas a ver hoy, pregúntale tú para estar seguros.
- ¡Qué bieeennnn! Pero aita, yo lo que no entiendo es cómo lo han hecho (pregunta totalmente lógica cuando se tienen ocho años, y que probablemente no es la primera vez que la niña (se) hace…)
- Pues mira. Cuando una chica quiere mucho a su marido o a su novio…
Aquí la hermana de Ro., la madre de las niñas, interrumpe el relato:
- Marido. Novio no. Vamos a decir mejor sólo marido…
Matización totalmente absurda, al menos en este caso, porque la niña en cuestión sabe perfectamente que su tío Ro. no es mi marido…
- Bueno, pues cuando una chica quiere mucho, mucho a su marido, pues entonces deciden tener un hijo (si yo tuviese ocho años, dudo que mi natural curiosidad hubiese quedado satisfecha con semejante explicación…)
- Aita, y entonces ¿de follar y eso?
Claro, cuando no les explicas a tus hijos las cosas, te arriesgas a que otros lo hagan antes que tú, y de aquella manera….
Recordé entonces una inocente conversación que había mantenido con mis sobrinos, allá por mayo. Habíamos celebrado mi cumpleaños con una comida en casa, y por la tarde, habíamos salido a dar un paseo por el pueblo, para que los niños jugasen un rato en el parque. El resto de la familia se había adelantado, y yo me había quedado un poco atrás, charlando con los niños: In., el hijo de mi hermana (7 años), y Ma. (8 años) y La. (6 años), hijas de la hermana de Ro.
Ma: Tía, ¿y Ro. y tú cuando vais a casaros?
Yo: No, Ma. Ro. y yo no vamos a casarnos. No todas las parejas se casan. Algunas no lo hacen. Eso no quiere decir que no se quieran. Se quieren mucho, quieren estar juntos, pero no les gusta casarse.
Ma: Pero tía, si no os habéis casado ¿Cómo habéis podido tener un niño?
Yo: Pues porque para tener un niño no hace falta casarse. Aunque no te guste casarte, pueden gustarte los niños. A Ro. y a mí nos gustan mucho los niños, y queríamos tener uno. Y entonces tuvimos a Rn.
Ma: Y entonces la gente ¿por qué se casa?
La: ¡Pues para ponerse anillos! (se nota que la hermana pequeña siente una inmensa satisfacción por poder resolver una duda de su hermana mayor)
In: Nooooo, porque mi madre no está casada ¡y se pone muchos anillos!
A los niños hay que decirles siempre la verdad. La verdad tal cual es, no como nos gustaría que fuese. A algunas personas, debido a sus prejuicios (religiosos, sociales, culturales…) les gustaría que solo las parejas casadas tuviesen hijos, o que no hubiese parejas o matrimonios chico-chico, chica-chica, o que las personas solteras no pudiesen adoptar niños, o tantas y tantas cosas. Pero ocultando a los niños la realidad, solo se consigue que un buen día se den de bruces con ella. Amén de que el respeto por los derechos de absolutamente todas las personas, con nuestras igualdades y nuestras diferencias, debería ser uno de los valores primordiales a inculcar por parte de los padres. Pero eso ya es otro cantar…y quizá otro post.
A los niños hay que decirles siempre la verdad. Y “No nene, no, las gallinitas, no hablan”.
P.D.: Para quienes tengáis niños pequeños, o sobrinos, o primos… que empiecen a preguntar(se) como se hacen los niños, os recomiendo un divertidísimo cuento de Babette Cole: “Mamá puso un huevo, o como se hacen los niños”. Creo que es de la editorial Destino. En él se cuenta como unos padres deciden un día explicar a sus hijos como se hacen los niños, y dan mil rodeos; desde que salen plantando semillas en el invernadero, hasta que su madre puso un huevo en el sofá, que explotó, y entonces ellos salieron disparados. Los niños, al darse cuenta de que sus padres no tienen ni idea de cómo se hacen los niños, deciden explicárselo mediante unos graciosos dibujos. La verdad es que, además de divertido, es muy representativo de cómo muchas veces los niños saben bastante más de lo que nosotros creemos que saben…








la-churrera dijo
Sin duda, que hay que contarles la verdad...aunque los niños de ahora...nacen sabiendo...
16 Noviembre 2007 | 09:39 AM