Por las noches, cuando me desmaquillo, a Rn. le gusta estar conmigo en el baño. Abre los cajones, coge mis horquillas, se despeina con mis peines, tira al suelo mis espejos de mano, destroza mis lápices de labios, pero sobre todo, le encanta que le dé un disco desmaquillador empapado en agua de rosas. A veces, se lo lleva a la cama, y mientras Ro. lee un cuento tumbado a su lado, él se pasa una y otra vez el algodón por la cara.

- Hmmmmmm… mira, aita, ¡qué bien huele!….

Hace unos días Rn. me observaba atentamente mientras yo empapaba un algodón en líquido desmaquillador, y dicho líquido se convirtió en objeto de sus deseos…

- Ama, yo quiero eso.

- No, cariño, tú no puedes echarte esto. ¿Quieres agua de rosas?

- ¡No! Yo quiero e-s-o.

- Pero los niños no pueden echarse esto. Ahora te doy agua de rosas.

- ¡Pero yo soy mayor! No quiero agua de rosas. ¡Quiero E-S-O!

- No, Rn. Tú no necesitas echarte esto. Esto es para desmaquillarse, y tú no te maquillas. Los niños no se maquillan. Las amatxus a veces nos maquillamos. Amatxu se maquilla para ir a trabajar, y por eso a las noches necesita echarse esto para quitarse el maquillaje.

- Pues yo fui un día contigo a tu trabajo. ¡A-sí-que-yo-qui-e-ro E-S-O!

Nunca deja de sorprenderme tan aplastante lógica…

P.D.: Sé que llevo mucho tiempo ¡un mes! desconectada de este mundillo, al menos en apariencia. Digo en apariencia, porque aunque no os comente, sí suelo leer vuestros blogs. Pero no me encuentro con muchos ánimos ni para escribir ni para comentar. Cierto malestar pasajero (espero) propio del embarazo hace que mi actividad habitual haya decaído bastante. Próximamente (espero) todo volverá a la normalidad (o casi…).

Besos a todos. Que disfrutéis de un maravilloso fin de semana…