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La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

9 Octubre 2007

Motes

Hace pocos días comentaba que algo que no soporto de algunas personas es la tendencia a poner motes despectivos. Me parece, en principio, un síntoma de crueldad. Y además, siempre he sentido que cuando una persona necesita utilizar un mote para desprestigiar a otra, es que no tiene los suficientes argumentos sólidos a los que agarrarse para hacerlo de una manera mas justa. Ya dije que yo nunca había utilizado motes, ni siquiera durante mi niñez, esa etapa en la que se supone que la crueldad, la inocencia y el exceso de sinceridad aún no están lo bastante pulidos con la lima de la ¿hipocresía? ¿educación?, haciendo que nos expresemos sin tapujos (aunque yo sobre esto tengo mis dudas, bastantes).

Pues estos días han venido a mi cabeza varios episodios de mi vida relacionados de una o otra manera con este tema, el de los motes, algunos de hace varios años y otro muy reciente.

Recordaba cuando, hace casi veinte años, yo cursaba 3º de BUP. Me sentaba, junto con mi amiga Bn., en la anteúltima fila de la clase. A pesar de que me ganaba el sobrenombre de “empollona” (el único mote del que he sido objeto en mi vida, al menos que yo sepa) siempre me sentaba en las últimas filas, y empollar, lo que se dice empollar, empollaba mas bien poco, pero mis notas eran excelentes. Desde siempre me ha gustado romper tópicos. Como decía, nos sentábamos en la anteúltima fila, y detrás de nosotras se sentaban dos chicos con los que hacíamos muy buenas migas, Pedro y Javier. Eran simpáticos, nos reíamos mucho con ellos, y, sobre todo Pedro, era muy, muy buena persona. Aún hoy, después de tantos años, le guardo un cariño especial. Era, y es, un tipo grandote, gordote, con cara de bonachón, que ya en aquella época llevaba barba, y con un cierto deje extremeño, a pesar de haber vivido toda su vida en Bilbao. La última vez que le vi, habían pasado varios años pero seguía exactamente igual. A Javier todo el mundo le conocía por Macías, su apellido. La verdad es que siempre me pareció algo un poco lioso, porque eran varios hermanos en el instituto, y todos eran conocidos por el apellido, con lo cual uno nunca sabía a cual de todos los Macías se podía estar haciendo referencia en una determinada conversación. Macías era feo, ¡muy feo! pero lo suplía con una gran simpatía y mucho sentido del humor. Pero, tenía un defecto. A su compañero nunca le llamaba Pedro, sino Gordo, así, con mayúscula, o al menos, así lo sentía yo, ya que llegó un momento en que Gordo pasó casi a ser su nombre real. “Gordo ¿tienes un cigarro?Gordo ¿me pasas los apuntes de filo?Gordo ¿quedamos esta tarde?“¿Habéis visto al Gordo?”.

Ya comenté también que uno de mis mayores defectos es que carezco de medias tintas, y que no muestro mis enfados poco a poco, sino de golpe y de manera brutal, cosa de la que luego suelo arrepentirme. Así que un buen día, y la verdad es que no sé muy bien por qué, tras oír en un cambio de clase como le llamaba varias veces Gordo, no pude más y exploté. Me giré en mi silla, y le espeté “¡Pedro! ¡Se llama Pedro! ¿Te importaría llamarle por su nombre? No se llama Gordo, ¡SE LLAMA PEDRO! El que una persona pese más kilos que tú no te da ningún derecho a llamarle Gordo. Tiene un nombre, así que ¡USALO! ¡TÚ ERES FEO, MÁS FEO QUE UN BICHO! ¡Y TODOS TE LLAMAMOS MACÍAS!”. Sé que mi cara se tornó color granate, porque la notaba a punto de explotar, pero la de ellos se quedó blanca. Ninguno dijo nada. Yo tampoco añadí nada más. Y la clase comenzó y terminó como si nunca hubiese sucedido lo que acababa de suceder. Como ya dije, soy bastante tímida (y a los diecisiete, aún lo era mas) y, aún sabiendo a ciencia cierta que tengo argumentos válidos en una discusión, siempre siento una cierta inseguridad a la hora de plasmarlos. Así que, durante unos días, me arrepentí un poco de haber perdido los papeles de esa manera, de haber gritado así, y de haber llamado feo a Macías. Al fin y al cabo, la belleza o fealdad son bastante relativas, y yo no soy nadie para decirles a los demás si me parecen feos o no, al menos cuando no me han pedido su opinión (también hablé del exceso de sinceridad ¿verdad?). Pero…. funcionó. Mi explosión funcionó. Como no soy una persona que suela perder los papeles, cuando esporádicamente los desparramo los demás saben que estoy enfadada de verdad. Muy enfadada. Y supongo que Macías recapacitó y pensó que mi enfado, aunque mal manifestado, tenía su motivo. Y nunca, jamás, al menos en mi presencia, volvió a llamar Gordo a su compañero. Desde entonces volvió a ser Pedro, que, por cierto, es un precioso nombre.

Continuará….. (es que esto me estaba saliendo demasiado largo, y no es cuestión de que nadie se duerma leyéndome).

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

theo

theo dijo

Rayos, puedo imaginarme el estallido de furia! En el nombre de todos los que en el Instituto pesábamos unos quilos de más, ¡gracias! Aunque 'gordo' dejaron de llamármelo en el Colegio, el sambenito nunca desaparece del todo... ni siquiera cuando ya no lo estás.

Un saludo

9 Octubre 2007 | 09:37 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola guapa:))
Como ya te dije en el post donde tratabas este tema de pasada... es algo con lo que nunca he podido. A mí nunca me han hecho gracia los "graciosos" (valga la redundancia) que se dedican a buscar motes a los demás. Siempre he pensado que son personas acomplejadas, de vocabulario pobre, de vida social escasita... que precisamente buscan el "favor del pùblico" con estas cosas.
Creo que no he tenido nunca mote (y eso que tengo un nombre de los que, hace 30 años, decías en alto en el parque... y nos volvíamos 20 niñas). En la familia de mi padre supongo que soy "la hija del Moreno", pero como no tengo trato con ellos, ni me va ni me viene el tema. Y a una de las hermanas de mi padre ya le dije en su día, en una llamada telefónica, que no sabía por quién me preguntaba cuando pidió que se pusiera "el Moreno".
A lo largo de mi vida he sido "la amiga de", "la niña de tal piso", "la delegada de tal curso", "la secretaria de"... si había que matizar a quién se referían aún sabiendo mi nombre.
Otra cosa que no entiendo, ni creo que entenderé nunca, es esas parejas que, tras tener un niño... pasan a llamarse "papi" y "mami" mutuamente. No sé, como no tengo hijos..., pero creo que no me haría demasiada gracia pasar de ser, para el hombre con el que me acuesto y con el que mantengo una relación de personas adultas..."mami", si me tiene que consultar algo en la mesa del interventor del Banco ó la cola de la pescadería... Imagino que me haría la misma gracia que si me llama por algún apelativo cariñoso ó íntimo que empleemos en la más estricta intimidad... y lo utiliza delante del médico ó sus jefes...
Tema distinto es cuando uno de los miembros de la pareja es latinoamericano: allí el "papito" y el "mamita" se emplean entre amantes ó aspirantes a serlo... por lo que supongo que será el equivalente al "churri" ó "gordi" que aquí emplean mucho. Nada que ver con el "mamá, ¿a tí qué helado te pido?" dicho por un cuarentón a su mujer de edad similar... sólo porque tengan dos críos...
En fin, el tema da para mucho...
Y me solidarizo con tu reacción. Es más, la reconozco, que he tenido similares...
Besos, guapa:))

9 Octubre 2007 | 05:01 PM

solounpoco

solounpoco dijo

Potiguarro, Ratón, Eva la fitipaldi, El Bibi, El Piojos,... eran algunos de los motes más populares de mi colegio. La verdad es que muchos de estos personajes hacían honor a sus motes y lo llevaban con mucha honra. Aunque es cierto que no hay derecho a llamar a nadie de una forma que no sea otra que la de su propio nombre.

Besos

9 Octubre 2007 | 11:20 PM

alvaro martin lopez

alvaro martin lopez dijo

los graciosillos seran lo ke sean pero al menos no son tan gilipollas de perder el tiempo contando su vida aqui , joder si os aburris daros pajas!!!!!!!!! o dedillos o llamarme :622331090 pasareis un ratito algradable

14 Diciembre 2007 | 08:07 PM

adrian

adrian dijo

mi mejor rapero es¡¡¡ porta quiero bucar un mote oun apodos

20 Marzo 2009 | 10:13 PM

ROCIO

ROCIO dijo

AQUI NO SALE NAMAS PANPLINAS YO QUIERO VUSCA MOTES PARA LAS PERSONAS

13 Junio 2009 | 06:29 PM

POLANEPUNTI

POLANEPUNTI dijo

ESTOOOOOOOOOOO ES LA GRAN MIERDA DE ESPAÑAAAA
TONTO ES EL QUE PONGA ALGO DE SO DE A ERRIBAAA
QUE SON TONTERIAS TODA POR QUE YO NO QUIERO CONOSER SU VIDA TAN TONTA ......................................IIIDDFUDTUSD5UEDF326514948

13 Junio 2009 | 06:33 PM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

...Cosas más raras busca la gente en google, oigan…

15 Junio 2009 | 02:04 PM

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Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

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