Hoy me gustaría presentar a varios amigos de Rn.

De izquierda a derecha tenemos a:

- La Rana Mariana

- El Oso Meloso

- El perro Antonio

- La perrita Lola

- Tere, varias veces decapitada y cada días mas delgada, tras varios rifi-rafe en la guardería

- Tere, la hermana pequeña de Tere. Vino a vivir con nosotros hace poco, en previsión de que su hermana mayor cualquier día perdiese definitivamente la cabeza... Sí, ya sé, ya sé…. pero a ver quien consigue hacerle comprender a Rn. que dos hermanas no pueden tener el mismo nombre. Si alguien lo logra, le invito a cenar.

- Y….hmmmm….éste es, ehhhhhh, bueno, esta cosa es…ehhhhhh… un muñeco horrible, que no tiene nombre, y que Ro. trajo de casa de su madre cuando comenzamos a vivir juntos. Siempre me ha parecido horroroso, pero a todos los niños que hayan podido venir de visita a nuestra casa, mis sobrinas y mi sobrino incluidos, les encanta. Por la parte de atrás tiene una abertura por la que puede extraerse el relleno, dándole la vuelta y transformándose así en un balón…y eso, para un niño pequeño, es casi mágico. Creí que Rn. sería un niño especial, con una gran sensibilidad para apreciar las cosas bellas, y que también lo detestaría, como su madre. Pero no, ha resultado ser un niño normal y corriente (afortunadamente), y también le encanta este… bueno… este perrito… ¡si ya hasta le estoy cogiendo cariño y todo!… Cualquier día de estos hasta le sugiero a Rn. que le ponga un nombre…

En la habitación de Rn. conviven, en feliz comuna, muchos mas amigos. Pero solo éstos tienen el privilegio de compartir su cama cada noche. En realidad, las dos Teres no siempre, solo a veces. Creo que sólo las invita a su lecho cuando se siente especialmente vulnerable o ha tenido un día algo más duro de lo normal.

El ritual nocturno básicamente se repite cada noche. Tras cenar, lavarse los dientes, las manos y el morrito, y hacer pis y caca, Rn. pide un cuento antes de dormir. Generalmente Ro., y esporádicamente yo, le leemos “La cigüeña pedigüeña”, “Amatxu puso un huevo” o lo que tenga a bien pedir. Apagamos la luz, volvemos a encenderla dos o tres veces para atender a sus solicitudes de agua, de pis, o de aguaypisaguaypis, y por fin conseguimos que acceda a apagar la luz definitivamente. Generalmente, nos quedamos un ratito en la habitación antes de escaparnos sigilosamente, por lo que asistimos al comienzo de la fiesta…

- Yo conozco una vecina que ha comprado una gallina que parece una sardina enlatadaaaaa, tiene las patas de alambre porque pasa mucha hambre y la pobre está todita desplumadaaaaa……

- ….. ha pasado un coche por el garaje….

- … y la moto ¿quién me trajo? Ama, ama trajo la moto de Bilbao….

- Amatxuuuuu, Antonio se ha hecho pis, hay que cambiarle, yo le cambio… amatxuuuu…. Antonio se ha hecho pis….

(Amatxu) - Rn., no pasa nada, mañana le cambiamos

- No, ahora. Yo le cambio…

(Amatxu) - No, cariño, es solo una gotita, y se le seca pronto. Venga, duérmete, tienes que dormir…

- ¡¡¡Ahora voy a cantar “Pintxo”!!!…. Pintxo, Pintxo, gure txakurra da ta, Pintxo, Pintxo, bere izena du… zuri beltza da ta, ez du koxka egiten, begi bat ixten du jolastu nahi ba du…

- … yo tengo muchos dientes….

- …Aimar ha pegado. ¡¡¡No hay que pegar, Aimar!!! ¡¡¡Yo riño!!!….

- …no he visto el puente romano. A ver si vemos a los caballos. ¡¡¡Hay que estar muy atento, que si no, me enfado!!!…

- … yo tengo tetitas. Amatxuuuu ¿tú tienes tetitaaaassss? Amatxu tiene tetas grandes, Rn. pequeñitas, amatxu grandes, Rn. pequeñitas, aita pequeñitas, Rn. grandes, ama pequeñitas, Rn. grandes, ama pequeñitas….

Aquí comienzo a sospechar que se les ha ido la mano consumiendo alguna sustancia extraña. Quizá demasiadas gominolas con azúcar, gusanitos revenidos o pegajosos regalices…

- …no he visto a Unax. Yo quiero ver a Unax…

- …no estaba la moto del dueño, solo la de Rinat…

- …¡¡¡yo salto muy fuerte!!! ¡Soy mayor!

Aunque puedan parecer frases inconexas, en realidad no lo son. Son conversaciones que mantiene con sus amigos. Ellos también le cuentan sus cosas. Lo que sucede es que los muñecos hablan en una frecuencia de onda imposible de captar por los adultos. Bueno, quizá algunos adultos con una sensibilidad especial y ojos de niño, como Gianni Rodari, Gloria Fuertes, o Francesco Tonucci, sí hayan conseguido escuchar a los juguetes alguna vez. Yo me esfuerzo y me esfuerzo, y alguna vez he creído oir los alegres ladridos de Lola y Antonio, algún rugido de satisfacción de Meloso, el llanto de Tere al perder su chupete y las objeciones de la otra Tere para acompañar a Rn. a la guardería porque los niños le arrancan la cabeza. Pero creo que solo han sido imaginaciones mías…

Por las mañanas, cuando enciendo la luz para despertar a Rn., todos los muñecos se encuentran casi, casi, en la misma postura en que estaban la noche anterior, antes de la fiesta. Miran al vacío, disimulando. Claro, ellos no saben que a una madre es muy difícil ocultarle algo. ¿Cómo se me ocurrió pensar alguna vez, en mis lejanas niñez y adolescencia, que yo conseguía engañar a la mía…?