Ay, quién me lo iba a decir. Cuando en casa comenzamos a preocuparnos por reciclar, y pusimos en el tendedero dos cubos mas para los envases y el vidrio, y un tambor de Ariel para el papel, no se me ocurrió pensar en otro tipo de basura adicional, el correo electrónico.

Quienes nos conocen saben que la mejor manera de contactar con nosotros sigue siendo el teléfono. Si alguien nos manda un mail hoy para ver si podemos quedar el sábado, es probable que no lo leamos hasta el martes, a saber de qué semana, con lo que quedaremos, sí, quedaremos bastante mal, por no dar señales de vida. Así que la bandeja de entrada se ha convertido en mero receptor de correspondencia bancaria (por lo del respeto al medio ambiente, ja) y chorradas varias. Un cubo más, donde todo el mundo vierte sus basurillas. Abrir este cubo para tirar lo que hay dentro al contenedor correspondiente me resulta un acto casi angustioso. Detesto las presentaciones en power point, que básicamente consisten en dos cosas. Por un lado, las que me invitan a llevar una vida plena preocupándome de mi belleza interior, no dando importancia a mi pelo o a como me sientan los vaqueros, ni a lo que mi jefe me paga, ni a si por fin puedo o no comprarme un lavavajillas, porque lo importante es el amor, la amistad, la felicidad de los que me rodean, etc. Lo cojonudo es que me las envían personas que darían un riñón por una liposucción, una casa mas grande, un móvil mas pequeño y un coche mas potente. Y por otro lado están las cadenas, invitándome a que las reenvíe a todos mis amigos para que se cumplan mis deseos y no caigan sobre mí todas las posibles desgracias de la humanidad. La verdad es que ya debería haberme muerto cuatrocientas cincuenta y ocho veces, todos mis familiares y personas queridas deberían estar aquejados de las más atroces enfermedades, mi pueblo debería haber sido asolado por un terremoto o unas inundaciones, y hasta el cesto de los juguetes de Rn. debería contener una plaga de langosta. Aunque ahora que lo pienso, quizá por no haber pulsado nunca la tecla de reenviar es por lo que todavía algún político no se ha ahogado tragándose su propio bigote y algún profesional de las ondas no ha hecho lo propio tragándose sus palabras.

En fin, que aborrezco estas estupideces, y Ro. también, diría que incluso mas que yo. Tengo terminantemente prohibido que me envíen este tipo de cosas al trabajo. Ahí, solo temas urgentes o como mucho, muy importantes. Pero de vez en cuando, a Ro. le envían algo que supone me interesará o me hará especial gracia, y decide alegrarme la mañana. Como ayer, que me reenvió esto.

La verdad es que creo que me he quedado un poco anticuada. Mi cajón de la ropa interior va de los cincuenta a los noventa, y la década que me pongo cada día depende del ánimo o la ropa exterior. Creo que con el exiguo 2006 no me atreveré nunca. Me ha hecho recordar el chiste ese que dice que antes para ver el culo tenías que apartar la braga, y ahora para ver la braga tienes que apartar el culo.

Que tengáis buen día (jueves, día de bragas ¿no?).