Publicidad:
La Coctelera

El patio de mi casa

Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

9 Mayo 2007

Los hombres de mi vida

Hoy me he sentido todo el día asfixiada, torrada, achicharrada ¡qué calor, por favor! Así que, como ya estoy en mi casa, me voy a desnudar. Y la primera prenda que me quito, son los hombres de mi vida.

C., mi padre. Como me crié en una familia tradicional, padre, madre, y otras dos hermanas, supongo que es mi primer referente masculino, así que debo considerarlo el primer hombre de mi vida. Se marchó demasiado pronto, y desde entonces un pequeño saquito lleno de tristeza se quedó para siempre en mi estómago. Con los años la tristeza fue menguando de tamaño, y el saquito se fue haciendo mas y mas pequeño, pero aún queda un pequeña cantidad dentro, y el saquito está muy bien cerrado, con doble nudo, y no la puedo sacar, así que me he resignado y he aprendido a convivir con ella. Habitualmente no suele molestar, me permite llevar una vida normal, pero a veces, pocas, sueño con mi padre, y entonces la tristeza se inflama, y tarda unas horas en recuperar su tamaño habitual. Supongo que siempre es pronto para que se marche un padre, pero yo ya llevo mas de la mitad de mi vida sin él, y a veces me pregunto como sería mi vida y la suya si hubiese seguido aquí. Si seguiríamos discutiendo de política, intentando arreglar el mundo, o si hubiésemos desistido, visto el circo en qué se ha convertido. Qué pensaría si supiese que el mayor atentado terrorista en la historia de su país no lo cometieron los malos de siempre, sino otros malos, que vinieron de muy lejos. Que puedes divorciarte en 15 días. Que los hombres pueden cogerse una baja paternal o pedir una excedencia para ocuparse de sus hijos. Que las mujeres pueden casarse con mujeres y los hombres con hombres. Que dos de sus hijas tienen libro de familia, pero no se casaron, y la que con seguridad le hubiese hecho padrino si él hubiese estado aquí, con traje blanco y bendición de cura y todo, prometió amar y respetar a su marido durante toda su vida, pero se divorció en menos de dos años. Que hoy en día no tiramos toda la basura al mismo cubo. Que ya no es un problema decidir si ponemos el teléfono en el pasillo “es que si lo ponemos ahí nos oirán hablar los vecinos” o en la sala, porque ahora hay teléfonos sin cable y podemos hablar con quién queramos mientras paseamos por la calle. Que puedo comunicarme en este mismo instante con personas de todo el planeta solo con ponerme delante de una pantalla, como la de la tele, y escribir a máquina pero sin papel, y lo puedo hacer con bastante rapidez, porque ¿sabes, apa, hice un curso de mecanógrafa?. Que cuando hablamos en público procuramos no dirigirnos a hombres y mujeres, sino a personas. Que los hombres que pegan a sus mujeres hoy en día son delincuentes, y pueden ir a la cárcel por ello. Que este mundo ha cambiado mucho, mucho, pero en la cura de la enfermedad que se lo llevó, seguimos estando casi en pañales. Que la religión sigue siendo asignatura en la enseñanza pública. Que personas qué, como él, fueron inmigrantes en la tierra donde viven, ahora desprecian a otros inmigrantes, porque vienen de un poco mas lejos o tienen otro color de piel.

Algunas personas de mi familia dicen que de sus hijas, soy la que mas se parece a él. No lo sé. Me hubiese gustado heredar sus preciosos ojos grises azulados, pero son irrepetibles, ninguna de las dos generaciones siguientes lo ha conseguido por el momento. O su preciosa sonrisa, que es su único rasco físico que recuerdo con total nitidez. Pero he heredado su cabezonería, sus andares de pato, y una gran cantidad de vello en las piernas. Y creo que también alguno de los valores que intentó inculcarme.

A veces pienso en él, y sé que si seguiría aquí, mi adolescencia, mi juventud, mis decisiones, toda mi vida, hubiese sido distinta, no sé si mejor o peor, pero distinta.

G. Fue mi primer amor. En realidad, no recuerdo exactamente si mi primer amor fue G. o fue O. porque en mi memoria se mezclan el amor, el olor a plastilina, las manchas de plastidecor en la bata de cuadros rosas y blancos, las mesas hexagonales del aula de parvulitos…. pero pongamos que G. fue el primero. Ahora no puedo evitar reirme al pensar en G., que se pasaba el día bajándose los pantalones y enseñándonos el pitilín a las niñas, y dándose vuelta a los párpados para asustarnos. Recuerdo que una vez me tiró una piedra y me dio en la frente, y luego, arrepintiéndose, me dio un duro para que lo apretase contra el chichón, a ver si me bajaba la hinchazón, y me dijo que me lo podía quedar. Me pareció la mas bella prueba de amor ¡la de cosas que se podían comprar con un duro!. Mal iba yo, muy mal, en aquel entonces… carne de maltrato. Afortunadamente, me enderecé bastante. Hace tiempo que no le veo. Sé, por otras personas, que tiene dos niños, y que sigue tan guapo como siempre, pero, aunque ambos volvemos a menudo al barrio a visitar a nuestras madres, nunca coincidimos.

O. Fue mi segundo amor, o el primero, quién sabe, si hasta yo misma soy incapaz de precisarlo… Era el amor al que siempre volvía. Me enamoraba de él, me enamoraba de otro, me desilusionaba y volvía a enamorarme de él, hasta que aparecía otro del que enamorarme… Y así me tiré la niñez y buena parte de la adolescencia. Era mas bajo que yo, y creo que sigue siéndolo, pero se ve que ya desde niña los tópicos no me hacían mucha mella. Recuerdo que una noche de San Juan, ya con veintitantos, nos quedamos unos cuantos amigos hablando y tomando algo después de las hogueras. Los demás se fueron marchando y acabamos por quedarnos solos, y entonces me confesó que lamentaba que nunca hubiésemos llegado a nada, ya que siempre me había querido mucho. En aquel entonces ambos estábamos felizmente emparejados, pero fue una noche bonita, de grandes confidencias. O. se casó, después de un largísimo noviazgo, con una chica guapísima, que fue miss en las fiestas de su pueblo mas de una vez, y tienen una niña, de precioso nombre, que según me dijo la última vez que nos vimos, es un terremoto.

Jo. Moreno, morenazo, pelo rizado, guapísimo, unos cuatro años mayor que yo. Estaba coladita por sus huesos. Y él lo sabía. El, su hermano y su primo, disponían de una lonja, de su familia, dónde nos invitaban a ir, a mis amigas y a mí, las tardes de los domingos. Ponían música, fumábamos, y poco mas, todo muy inocente. Le gustaba hacerme sufrir. Me sonreía, me sacaba a bailar, me acariciaba la cintura, pero siempre acababa saliendo con otras. Y yo sufría, vaya si sufría. Acabó casándose, muy joven, con una amiga de una ex–amiga mía, morenaza, morenaza, como él, y tienen tres niños, creo. No hace demasiado, un hombre calvo y bastante gordito, aunque con un cierto atractivo, me saludó con una gran sonrisa. Le devolví el saludo, un poco aturdida. “Me suena, me suena, pero no sé de qué…” y me introduje de nuevo en mis pensamientos. Y al cabo de un rato largo, largo, caí Coño, pero si era Jo….”

F. Fue mi primer novio oficial, aunque de novios solo tuvimos el nombre, y nuestro noviazgo duró lo que una tormenta de verano. Es una grandísima persona, y un alma libre. Dudo que nadie, hombre ni mujer, consiga retenerle a su lado durante mucho tiempo.

I. Le conocí en el instituto. Me parecía guapísimo, pero él nunca se fijó en mí. Acabó saliendo con la que entonces era mi mejor amiga, quién nunca le había prestado una especial atención, pero, cuando él le tiró los tejos… a nadie le amarga un dulce… De todos modos, absolutamente todo mi amor se esfumó el día en que oí comentar a dos de sus amigos, burlándose de él, que cuando se cambiaban en el gimnasio, I. llevaba los calzoncillos sucios.

S. Era el amigo feo de I. y en realidad no me gustaba, pero acabé saliendo con él para estar mas cerca de I. Así salíamos juntos I., mi amiga, S. y yo. Acabó dejándome, porque se aburría conmigo. La verdad es que recuerdo aquellas tardes como un auténtico coñazo.

Je. Moreno, morenazo, pelo rizado, y guapísimo. Sí, me repito, pero que conste que los morenos de pelo rizado no son mi tipo precisamente, pero Je. tenía una sonrisa, y olía tan bien, y me miraba con esos ojos… todavía noto un hormigueo en el estómago al recordarle. Por las mañanas daba clases de latín a chicos de BUP para “sacarse unas pelas” durante las vacaciones, y las tardes y las noches eran para mí. Fue un amor de verano, divertido, especial…helados, copas, vestidos, tirantes, discoteca hasta la madrugada. No sé qué habrá sido de él, demasiados kilómetros nos separan. Pero dos o tres veces he vuelto a oler su perfume en otros hombres, y me he quedado con las ganas de preguntarles el nombre, el del perfume, maldita sea mi timidez”. Ya sé que se lo podría haber preguntado a él, pero entonces no le di importancia… me bastaba con olerle…

L. Bueno, y llegamos a L. Novio oficialísimo durante varios años. Guapo. Sus ojos fueron lo que primero me llamó la atención. La atracción fue mutua. Y lo demás vino rodado. Amigos, familiares y resto del universo daban por sentado que nos casaríamos, velo, ramo y viaje a alguna isla, en cuanto ahorrásemos un poco de dinero y pudiésemos meternos en un piso. Pero me enamoré, perdidamente, y le dejé. Así, sin más. No tuvimos ningún problema, aparentemente éramos la pareja perfecta, pero sucedió. Así que un montón de años perdidos, para él, con una mujer que dejó de quererle. Sé que me odia, o al menos me odiaba. Me dejó muy claro que no quería volver a saber de mí. Y quién no ha vuelto a saber de él soy yo. Los que nos conocen a ambos nunca me cuentan nada de su vida, y yo no pregunto. Sólo nos volvimos a ver en una ocasión, en la boda de una amiga común, a la que acudí sola por evitarles a ambos un mal rato, ya que la ruptura era reciente. En todo el día no me dirigió la palabra, ni siquiera me miró, pero se mantuvo insistentemente demasiado cerca de mí. Supongo que era su manera de recordarme que seguía allí, que era un ser con sentimientos, y que yo le había hecho daño, y que aunque él me ignorase a mí, yo no podría ignorar su presencia. La verdad es que fueron muchos años, pero pienso muy pocas veces en él. Espero que él también piense poco en mí.

Ro. Recuerdo perfectamente la fecha en que nos conocimos. Era mi primer día de trabajo, y su cumpleaños. Alguna vez me ha dicho que fui el mejor regalo que ha tenido jamás. Si me hubiesen dicho que me enamoraría perdidamente de él, no lo hubiese creído. Sobre todo porque en teoría estaba enamorada de otro. Pero además, a priori, no era el tipo de hombre que hubiese podido llamar mi atención. Pero yo nunca he creído en el amor a primera vista, pienso que es mejor echar varias ojeadas, y eso fue lo que sucedió, que mirando, mirando, comprobé que lo que veía me gustaba, me gustaba mucho… y me enamoré como nunca me había enamorado en mi vida. Y entonces comprendí que era verdad aquella frase que todos los años en el instituto, cuando estrenaba carpeta archivadora, alguna amiga escribía en alguno de los separadores “El que se enamora, no lo nota, pero poco a poco, se vuelve idiota”. ¡Qué manera de sufrir! Sufría cuando cada tarde nos separábamos para volver a nuestras casas, sufría mientras trabajaba, sufría cuando quedaba con una amiga para tomar un café, sufría hasta cuando iba al baño y dejaba de verle dos minutos. Después, la oxitocina volvió a niveles normales, dejé de sufrir, y empezó el amor de verdad. Ahora compartimos casa, personas, lecturas, besos, discusiones… no sé, todo, o casi todo… Es la persona mas noble que he conocido. Casi siempre dice lo que piensa, y eso no siempre gusta…ni siquiera a mí, pero le quiero. Quiero que me siga rozando los pies con los suyos mientras duermo, quiero seguirle dando el rutinario beso en el cuello mientras desayuna, quiero que sigamos doblando juntos las sábanas, no sé hacerlo sola… quiero que no se desmorone lo que hay dentro de mis cuatro paredes. Le quiero.

Rn. Es del todo imposible que se borre de mi mente la primera vez que le vi. Recuerdo que pensé “hombre, guapo, lo que se dice guapo, no es…” Obviamente el cansancio me nublaba los sentidos. Ahora me parece la persona mas bella que hayan podido ver mis ojos. Es EL HOMBRE DE MI VIDA, sin lugar a dudas. El amor que siento por él es brutal, no puede compararse a nada. Por él sería capaz de cosas innombrables. Y sé que yo también soy la mujer de su vida. Pero es pasajero. Llegará otra persona, y otra, y otra, y quién sabe cuantas mas, que me dejarán un huequito cada vez mas pequeño en su corazón. Pero debo asumirlo. Mientras tanto, intento llenarme con cada momento que pasamos juntos, con su risa, con su llanto, con sus palabras, con su mirada. A veces creo ver en él la sonrisa de mi padre. Y cuando duerme, le miro y le miro, porque me gustaría recordar su cara, así, como es ahora, aunque sé que es imposible y que tal vez el único rasgo que consiga mantener nítido en mi memoria también sea solo su sonrisa. Los preciosos labios de la foto… son los suyos.

Tags: cosas mias

servido por elpatiodemicasa 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

solounpoco

solounpoco dijo

Guau. Cuantas emociones. Me has sacado un par de lagrimones leyéndote, mientras escuchaba "Stop this Train" de John Mayer. No se por qué, pero tienes una lista de recuerdos que ni los 40 princpales. Guardala siempre, pero sobre todo el saquito del número uno... que se quede en tu corazón.

Besos.

10 Mayo 2007 | 12:30 AM

Anfitriona

Anfitriona dijo

Siempre va conmigo, y a diario casi ni lo noto, solo a veces se mueve un poco...para acomodarse mejor...

10 Mayo 2007 | 02:17 PM

gotas-de-rocio

gotas-de-rocio dijo

Que hermosa descripción, lograste adentrarme en tu historia de amor.
Un saludo cordial .. llego a tu blog a través de una amiga en común "Mixcelanea"..
Espero me visites.
Un saludo desde Chile.

11 Mayo 2007 | 05:58 AM

Anfitriona

Anfitriona dijo

¡Bienvenida, gotas-de-rocio!. Vuelve cuando quieras. Te debo una visita.

11 Mayo 2007 | 02:06 PM

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Qué recuerdos de hombres que han pasado por tu vida!! Pero los mejores, seguro, seguro, son : tu papá y los 2 que comparten tu vida hoy . Tu historia con tu esposo, se parece a la mía... yo también me enamoré sin darme cuenta... Un besote!!!

11 Mayo 2007 | 03:58 PM

Juan

Juan dijo

Me ha encantado, sobre todos lo que sientes por tus dos últimos hombres, jejejeje. Es cierto que tu no serás la mujer de su vida para siempre pero él si lo será para tí.

Enhorabuena.

Un abrazo.

18 Noviembre 2008 | 08:10 PM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Gracias, Juan, por sacar un ratito para leerlo... y por apreciarlo.

19 Noviembre 2008 | 01:46 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Soy mujer, también hembra, según el DRAE, y tengo algún año mas que Jesucristo, al menos según la versión oficial. Esto intenta ser sólo una especie de diario, o algo así, sobre cosas que me pasan por la cabeza. Aunque no es mi verdadero nombre, puedes llamarme Rose. ¿Recuerdas "Las chicas de oro"?. Pues eso. Yo, como Rose... Los preciosos labios de la foto... no son los míos.

A ratitos,

cuando la vida me lo permite,

estoy leyendo...

Fotos

elpatiodemicasa todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera