Estoy viendo a un presentador de TV, (¿o quizá es el escenario de un teatro?), en lo que supongo es un concurso, presentar a cuatro personas. De una en una, va diciendo sus nombres, y les hace alguna pregunta, para finalmente mandarles coger una maleta. Las maletas se encuentran tras una cristalera que está a sus espaldas. Los "concursantes" recogen cada uno su maleta, que se encuentra a la izquierda del escenario, y luego, cruzándolo, desaparecen por la derecha. Las maletas son muy grandes, de colores muy, muy vivos, (azul, naranja), y tienen formas muy extrañas. No tienen forma de maleta, pero yo sé que lo son. El presentador tiene que recordarle dos veces a la última persona, la cuarta, que recoja su maleta, porque se iba sin ella...
Estoy en casa de mi amiga O. No es su vivienda habitual, sino una casa de madera en una montaña, rodeada de pinos muy altos. (O. tiene una casa para veranear, que yo aún no conozco, pero no en la montaña, sino en una playa en Tenerife. Supongo que lo de la montaña y los pinos es efecto secundario de volver a ver, durante los fines de semana, "Doctor en Alaska"). Necesito entrar en la habitación de O. pero sé que si enciendo la luz puede despertarse, así que enciendo una pequeña luz de mesilla, confiando en que ni se entere. (Esto no es así en la vida real, ya que a O. puede costarle horas dormir, de hecho a veces toma somníferos, pero una vez que se duerme, hace falta un martillo neumático a su lado para despertarla). Aunque he intentado moverme lo más sigilosamente posible, O. se despierta. Cojo lo que había ido a buscar (no recuerdo qué) y O. me hace algún comentario sobre lo revuelto que está todo. Entonces me doy cuenta, con vergüenza, de que el suelo está lleno de ropa de mis hijos, toda desordenada. Sobre todo, hay muchos guantes de lana, y todos están sucios, muy sucios (Ir. y Rn. manchan muchísimo la ropa, y también la rompen, sobre todo por el culo y las rodillas. Me consuela saber que es porque son niños que juegan, que juegan mucho, y sus juegos les absorben, les hacen fluir, sin que algo tan banal como la ropa les coarte. Pero a veces me siento un poco agobiada de tener que frotar cada pernera, cada culera, cada manga, porque no hay lavadora, detergente, ni quitamanchas en el mundo mundial, que solucione los estropicios que a menudo traen a casa)...
Estoy en la cama, no estoy dormida, pero si en una especie de ensoñación. Veo a mi jefe, reunido con dos representantes. Son muy jóvenes. Les oigo charlar sobre algo nuevo, y deduzco que será algún material que intentan promocionar. Mi jefe dice "vamos a verlo", y entonces se encaminan hacia un "cochazo". Supongo que es un cochazo por sus expresiones, porque a mí me parece un simple todoterreno, de color gris, con un aspecto un tanto triste (Generalmente, cuando alguna persona que conozco me enseña emocionada su coche nuevo, tengo que hacer verdaderos esfuerzos por demostrar un mínimo de interés o admiración. El coche es algo útil, que te lleva y te trae, pero para mí no significa mucho más. Me sucede lo mismo con los teléfonos móviles, Iphones y demás cacharrería). Aunque estoy tumbada boca abajo y ladeada, soy capaz de ver perfectamente la escena que se está desarrollanda a cierta distancia de los pies de la cama. Me doy cuenta de que a uno de los representantes, el dueño del coche, lo conozco, pero no consigo recordar a qué empresa representa. (Una vez despierta, tampoco he conseguido recordarlo, creo que hace años que no nos visita, y creo que nunca he hablado con él. Quizá no lo he sabido nunca). El otro tiene el pelo rizado, a lo Bisbal, y no le conozco. El de rizos se gira, repara en mí, y me mira durante un rato. En ese momento me siento mal, y me hago la dormida. De repente pienso que ya son las nueve, y debería haberme levantado, y no me gusta saber que estoy despeinada. Parece que han acabado de admirar el coche, y, pasando a mi lado, salen "de escena". Aunque el hecho de que yo esté en la cama a esas horas parece ser de lo más normal, ya que no provoca ninguna reacción, ni buena ni mala, en ninguno de los tres, yo sé positivamente que es una situación extraña...
Y esto es todo lo que recuerdo, que es bastante. Hacía mucho tiempo que no recordaba un sueño, y eso que últimamente me levanto cansada, con la sensación de haber tenido una intensa actividad cerebral.
Por cierto, que esta mañana casi olvido peinarme antes de salir de casa. Cuando ya me estaba poniendo las sandalias, he notado algo extraño en mi cabeza. Aún llevaba puestas las dos pinzas con las que recojo mi melena antes de meterme en la ducha. No me había pasado nunca...
Hoy luce un sol espléndido, y se respira buen humor. Rn. ha ido a la escuela vestido con la camiseta de su equipo, el Barça. Aunque prefiere que gane el Athletic, para que saquemos la Gabarra. Ir., con su camiseta del Athletic, heredada de su hermano.


Es una fotografía horrible, hecha con un teléfono móvil, y ellos no están muy bien, (al natural son mucho más guapos, jeje...). Pero creo que no tengo ninguna otra así de "enfrentados".
Buen viernes, y feliz fin de semana.
Aquí no se oye el tráfico y se puede estar tranquil@, y además, la casa está un poco desordenada ... prefiero que nos sentemos en el patio. ¿Qué te apetece tomar?

Los rayos de sol que ya comienzan a calentar, y este fantástico cielo azul, hacen que hoy me apetezca perderme en cualquier lugar al azar...